Archivos Mensuales: octubre 2015

Bruselas pide que se devuelva completo el importe cobrado por cláusulas suelo en hipotecas

La Comisión Europea defiende la retroactividad de las cláusulas suelo declaradas nulas en una sentencia, si hubo mala praxis en su comercialización, lo que supondría devolver a los clientes las cantidades cobradas de más por su banco desde la firma de la hipoteca. La idea ha sido trasladada por Bruselas al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que le había pedido opinión sobre este asunto tras ser consultado por varios tribunales españoles, una información que ha adelantado ElConfidencial.com.

La Comisión Europea sostiene que el cese en el uso de una determinada cláusula nula por abusiva como consecuencia de una acción individual ejercitada por un consumidor “no es compatible con una limitación de los efectos de dicha nulidad”.

Esto se traduce en que los expertos de la Comisión Europea creen que la decisión del Tribunal Supremo de declarar abusivas las cláusulas suelo de las hipotecas de BBVA, Cajamar y Novacaixagalicia -hoy rebautizada como Abanca- a partir de mayo de 2013 se opone al derecho comunitario. En aquella sentencia, el Alto Tribunal argumentó que no debía imponerse la retroactividad, lo que hubiese supuesto la devolución del dinero cobrado de más a los clientes, porque eso pondría en peligro la solvencia de un sector financiero que acababa de ser rescatado con 40.000 millones de dinero público.

Ahora, una vez conocida la opinión de Bruselas al respecto, el Tribunal de la Unión Europea debe posicionarse y ver si defiende igualmente la retroactividad de las cláusulas suelo anuladas por el Supremo.

Fuentes jurídicas consultadas por Efe destacan que la propia Comisión Europea considera que para preservar la seguridad jurídica, la protección que otorga la directiva 93/13 sobre cláusulas abusivas tiene como límite infranqueable la cosa juzgada, de tal manera que los casos que hayan sido decididos por los tribunales no podrán ser modificados.

En este sentido, aquellas entidades y clientes cuyas situaciones hayan sido resueltas por sentencia judiciales firmes no podrán ser modificadas.

Sin embargo, en paralelo y desde hace tres meses, la banca española aguarda con expectación la respuesta que debe dar la juez de lo Mercantil número 11 de Madrid a la macrodemanda interpuesta por 15.000 afectados por las cláusulas suelo, muy consciente de que probablemente decida eliminarlas. Los expertos consideran que además la magistrada podría tener en cuenta ahora la opinión de la Comisión Europea y abogar por la retroactividad de las polémicas cláusulas suelo, en contra del criterio del Gobierno.

El pasado 24 de junio quedaba visto para sentencia el procedimiento abierto en 2010 a raíz de la demanda formulada por Adicae, que inicialmente se dirigió contra 101 entidades bancarias, que después quedaron en 35 fruto de los procesos de fusión.

De ellas, BBVA, Cajamar y Abanca, por la sentencia del Supremo y, posteriormente, Banesto y Barclays, dejaron de aplicar estos umbrales que impiden al hipotecado beneficiarse íntegramente de las rebajas del euríbor.

Al margen de estas entidades, otras como Bankia y CaixaBank han optado por eliminarlas de los préstamos hipotecarios de sus clientes, si bien otros bancos como Sabadell o Popular se resisten a hacerlo con el argumento de que ellos las vendieron correctamente.

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Desmontando el cuento del contrato único y de la dualidad del mercado de trabajo

contrato-unicoHabrás oído decir que la dualidad del mercado laboral se arreglaría con el “contrato único”. No hay que olvidar que esta es una petición y argumento típico de las asociaciones empresariales, aunque últimamente haya sido adoptada por algunos partidos políticos y contertulios variados. El problema es que eso del contrato único y de la dualidad son palabras mágicas en lenguaje orco para lograr el encantamiento del aumento de los beneficios de la empresa. Palabras que son repetidas como un mantra en los bares por cuñaos y padefos sin saber realmente lo que significan. Así que vamos a traducir al lenguaje humano de la tierra media esos extraños palabros, para que todo el mundo los entienda.

La supuesta dualidad del mercado de trabajo.

En primer lugar vamos con eso de la dualidad, porque es la excusa en la que se basan para justificar la necesidad del contrato único. Es decir que primero dicen que hay dualidad, luego que es un problema y luego que el contrato único es la solución. Así que vamos a ver si directamente se pudiera negar la mayor.

Dicen que el mercado laboral es dual porque los empleados temporales son más precarios que los trabajadores fijos por ser menor la indemnización que tienen que pagarles a la finalización de la relación laboral. De forma que los empleados se encuentran divididos en dos grupos: uno de temporales y otro de fijos, teniendo aquellos menos derechos que estos. De ahí eso de la “dualidad”. Entonces es cuando piden el contrato único como solución. Lástima que todo eso sea una mentira más grande que el tubarro del Titanic. ¿Porqué lo dice Laboro? Pues no, porque lo dice textualmente el art.15.3 ET: “Se presumirán por tiempo indefinido los contratos temporales celebrados en fraude de ley.”

Es decir que todo contrato laboral es indefinido por defecto. Dicho con otras palabras: los contratos temporales son la excepción a esta regla. Es la empresa la que debe justificar la existencia de una causa de temporalidad que justifique que el contrato no sea indefinido y esta causa se debe indicar detalladamente en el contrato. Dicha causa no puede ser la que quiera el empresario sino que hay unas modalidades tasadas. Además el contrato tampoco puede durar lo que quiera porque hay unas duraciones máximas. De ahí que existan muchos tipos de contrato temporal: por obra, eventuales, por interinidad, etc. En resumen: no hay dualidad ninguna sino que ya existe actualmente el contrato único por defecto, que es el contrato indefinido, con sus diferentes modalidades de tiempo parcial, fijo discontinuo, etc. y con sus excepciones de contratos temporales y formativos. ¿O acaso el futuro e hipotético “contrato único” no tendría modalidades y excepciones? ¿Ya no habría contratos de media jornada? ¿Ya no habría contratos en prácticas? ¿Ya no habría becarios? JajaJejeJijiJojo y Juju. Lo que pasa -qué diablillos más pillines- es que no les gusta que ese contrato único por defecto sea el indefinido actual y menos aún les gustan los importes de las indemnizaciones de despido actuales.

Pero recordemos que la realidad nos dice que el 90% de los nuevos contratos son temporales, es decir que los empleados solo consiguen ser indefinidos después de ser temporales bastante tiempo. Si la Ley dice que todos los contratos son indefinidos por defecto, ¿cómo hay tantísimos temporales? Nos ha jodido mayo: porque hacen contratos en fraude y les dejan. Pueden poner la causa de temporalidad más absurda que os podáis imaginar, que aún así el contrato será admitido en el SEPE sin problema alguno. O una inventada, o una falsa, o todo a la vez… a pedir que hay barra libre.

Es decir que no hay una dualidad entre trabajadores temporales y fijos sino una dualidad entre trabajadores con contrato en fraude y trabajadores con contrato correcto, que no es lo mismo ni de lejos. Por tanto, como es lógico, la existencia de un fraude no puede utilizarse para pedir una modificación legal cuyo principal objetivo sea legalizar ese fraude. Es decir, que los empresaurios usen masivamente el contrato temporal en fraude para su propio beneficio (pagar menos indemnización cuando echen al empleado) y usen el contrato indefinido como premio (por ejemplo al que lleve X años tragando con las horas extras ilegales) no justifica que se cree un contrato único que lleve un poquito del “bueno” (el indefinido) y un poquito del “malo” (el fraudulento).

Pero no acaba ahí la cosa. Supongamos que fuera verdad, cosa totalmente imposible, que fueran correctos todos o casi todos los nuevos contratos de ese 90% de nuevos temporales. ¿Y qué? Eso tampoco querría decir que existiera una dualidad entre fijos y temporales. ¿Porque lo dice Laboro? Pues no, porque lo dice el art.56 ET al permitir el despido libre sin causa justificada al darle a la empresa la opción entre readmisión e indemnización. Es decir que laboralmente no existen los fijos ni han existido nunca al menos desde el año 1980 en que se inventaron ese cuento de marcianos buenos llamado ET, mira qué casualidad. Por tanto, si no existen los fijos tampoco puede existir la dualidad entre temporales y fijos por la misma razón que no puede existir la guerra entre humanos y zombies de esos atontaos que corren mucho. O dicho de otra forma: “indefinido” es un adjetivo estupendo que usaron en 1980 para ocultar que se trataba y se trata de un contrato temporal exactamente igual. Indefinido solo quiere decir que no sabes cuánto te va a durar el contrato y que al echarte tendrán que pagarte una indemnización mayor que si fueras temporal. Pero no quiere decir que seas fijo y el empleado que a estas alturas aún no se haya enterado de esto se las van a dar todas en el mismo lado con el cuento del ansiado premio de llegar a ser “fijo”.

El contrato único.

Dicen “contrato único” porque suena muy bien. “Único” suena a menos papeleo, menos burocracia, simplificar las cosas para empresarios y también trabajadores… hasta suena a menos gasto público y tener más dinero para hospitales y eso. Cómo mola. Pero oiga, que cuando usted dice contrato “único” está diciendo lo mismo que si dijera contrato amarillo, contrato rojo, contrato cuadrado o contrato rectangular… Contrato único es una definición totalmente vacía sin significado contractual alguno. O sea que decir contrato único es como no decir nada, es vender humo, respaldos de asientos de coche con bolitas, pulseras magnéticas y homeopatía: na de na y encima disuelto hasta lo infinitesimal.

A los empleados dígales cuáles serían las condiciones de ese contrato único. Es que eso se le olvida decirlo. ¿Está usted hablando de dejar como único el contrato indefinido actual? ¿A que no? Ay pillín. Entonces o está usted hablando de dejar como único el temporal actual o bien una especie de promedio entre indefinido actual y temporal actual. Venga va, le dejamos el beneficio de la duda y supongamos que quieren hacer la media. ¿Digamos que sería un contrato con una indemnización de 16d/año? Venga vale. Así los temporales cobrarían más indemnización porque actualmente la suya es de entre 8 y 12d/año según la fecha del contrato. Los indefinidos cobrarían menos porque actualmente la suya es de 20d/año salvo improcedencia del despido. Pero así dejaría de haber temporales e indefinidos. Ya no habría más dualidad y todos serían iguales; que alguno diría que eso sería más de Cuba que los mojitos, pero por lo visto en este caso no.

Pues hombre… tiene usted toda la razón. Con el contrato único ya no habría más dualidad. En primer lugar porque antes tampoco la habría habido; pero bueno, olvidemos ese detalle. No habría dualidad y todos los trabajadores serían contractualmente iguales. ¿Pero iguales en qué? ¿Iguales en salario? No. ¿Iguales en jornada? Tampoco. ¿Iguales en indemnización para echarlos? Eso sí. Pero olvidando el pequeño detalle de que la indemnización sería igual, sí, pero igual de mierder porque la indemnización depende del salario y el salario es mierder. Y olvidando el otro pequeño detalle de que los temporales actuales, supuestamente beneficiados, realmente también saldrían perjudicados porque actualmente la mayoría de ellos son indefinidos por ser temporales en fraude. No lo sabrán y/o no lo reclamarán, pero lo son. En cambio con el contrato único se transformarían todos en “legales” y con una indemnización menor a la que actualmente tendrían derecho por ser indefinidos como temporales en fraude.

Es decir que los únicos verdaderamente beneficiados por el contrato único serían los empleados que actualmente tuvieran un contrato temporal correcto, que son muy pocos en proporción a los fraudulentos. Pero incluso ese pequeño beneficio solo sería a corto plazo: pan para hoy y hambre para mañana, porque perderían la posibilidad de llegar a ser indefinidos de los de ahora, con derecho a una indemnización mayor que la del futuro contrato único.

Por tanto el contrato único, que se supone el bálsamo que todo lo cura, resulta ser el bálsamo de Fierabrás que solo cura a los caballeros andantes pero a los curritos como Sancho Panza les da cagalera y los deja peor que estaban.

En resumen, que no lo llamen “contrato único” porque en realidad es lo de siempre: una rebaja del importe de la indemnización de despido y suavización de las causas de procedencia del mismo. Es decir más mierder que nunca pero todos iguales, eso sí.

 

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La confesión de Francisco Correa, el cabecilla de la Gürtel

Texto íntegro del documento que Francisco Correa presentó a la Fiscalía Anticorrupción en pdf, gentileza de eldiario.es

 

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Recopilación trucos caseros y manualidades

Y nunca pasa nada

Hace justo un año, eldiario.es destapó los negocios como comisionista de José María Aznar: el expresidente del Gobierno había firmado un contrato para llevarse el 1% de cada desaladora que adjudicase el gobierno libio de Gadafi a Abengoa, una empresa española que cotiza en el IBEX. No era ni mucho menos una especulación, ni una información basada en fuentes. Publicamos el contrato íntegro, y también la primera factura de 100.000 euros de adelanto. Aznar no es un señor retirado de la política: es el presidente de honor del PP y también preside FAES, la fundación política que más fondos públicos recibe. Y en sus negocios de comisionista involucró a la oficina del expresidente, que también pagamos los contribuyentes españoles.

Publicamos esa noticia, y no pasó nada. La inmensa mayoría de los medios silenció la información. Muy pocos la recuerdan hoy. Ahí sigue Aznar, dando lecciones de moral a Occidente.

Hace unos meses, publicamos los papeles de Naseiro. De nuevo Aznar, como protagonista: acusado por su propio tesorero ante un notario de ser el máximo responsable de la caja B del partido. También probamos, con multitud de documentos, que el dinero negro en el PP existió desde su fundación. Tampoco pasó nada.

Hace dos años, contamos en exclusiva que los consejeros de Caja Madrid se repartían sobresueldos con unas tarjetas en negro, las tarjetas “black”. En su momento, tampoco pasó nada. Nuestra noticia fue ignorada por la mayoría de la prensa, pero provocó una auditoría interna en Bankia. Nueve meses después la Audiencia Nacional arrancó un proceso judicial que hoy sigue abierto y que probablemente acabará con condenas. Hoy no hay prácticamente nadie en España que no sepa qué son las tarjetas black. Lo saben porque eldiario.es lo contó, y nuestra investigación terminó en el juzgado. Pero durante meses lo contamos solo nosotros.

Hace unas semanas, contamos que el ministro José Manuel Soria pagó 70 euros al día por una suite presidencial con mayordomo privado y dos jacuzzi que al resto de los mortales les sale por 1.300 euros por noche. No era en un cinco estrellas cualquiera: casualmente, el dueño es también canario, amigo del ministro y tiene otro hotel ilegal pendiente de derribo donde el ministro también veranea.  Aquella información nos ha costado una demanda, pero el ministro sigue ahí: sin explicar tal milagroso descuento. Incluso en el Congreso no da más explicación que insultar al periodista que destapó la información. Ni dimite, ni enseña la factura.

Ayer publicamos otra exclusiva que afecta al ministro Soria, un informe interno, secreto, que desvela cómo se manipula el sector audiovisual con criterios políticos. Sigue sin pasar nada. Solo ha pasado que el Ministerio de Industria ha amenazado con otra demanda.

Esta semana hemos contado que Mariano Rajoy cuida a su padre anciano con cargo a los presupuestos de La Moncloa. La cronología de acontecimientos es bastante clara. El padre del presidente tuvo un ictus, la familia contrató a unos cuidadores durante el mes que estuvo en el hospital y después dejó de pagar por sus cuidados. No fue porque ya no hiciese falta.

El propio jefe de los servicios médicos de Presidencia pidió presupuesto a esa misma empresa para continuar con los cuidados al padre de Rajoy en La Moncloa. El presupuesto se rechazó –era un servicio día y noche que salía por unos 5.000 euros al mes– y en su lugar se encargó la tarea de cuidar al padre del presidente a dos trabajadores eventuales –Pilar y Francisco– que pagamos entre todos.

El mismo presidente que recortó la ley de Dependencia utiliza fondos públicos para atender a su padre dependiente. Y sigue sin pasar nada. Comparen esto con la actuación del alcalde de Roma, Ignazio Marino, que dimitió por pagar unas cenas familiares con la visa del Ayuntamiento. O con la viceprimera ministra sueca, Mona Shalin, que dimitió por cargar al presupuesto público dos chocolatinas Toblerone.

Os confieso que a veces es frustrante, pero no nos vamos a rendir. Mientras contemos con el respaldo de todos los socios que nos apoyáis, si más lectores os animáis a ayudarnos, aquí seguiremos. Hasta que pase algo.

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Lo que usted, lector, no ha leído sobre Volskwagen

Seguro que usted, lector, ha leído que la compañía Volkswagen fue, en el año 2015, la que vendió más automóviles en el mundo, más incluso que General Motors y Toyota. Seguro que también ha leído que la palabra Volkswagen quiere decir “el coche del pueblo”, como se le llamó durante la época nazi. Ahora bien, es probable que no haya leído que esta empresa alemana fue uno de los pilares de la manufactura alemana durante el gobierno nazi, basada, en parte, en trabajadores esclavos procedentes de los campos de concentración nazis. Fue en aquel periodo cuando se creó el coche “beetle” (o escarabajo), que cuando se produjo de nuevo en los años cincuenta y sesenta, se hizo famoso por su diseño y por su accesibilidad. Aunque se lo continuó presentando como “el coche del pueblo”, en realidad su mayor consumo fue el realizado por las clases medias, que ya se iniciaban en la cultura del consumo, al ser un coche cómodo, relativamente accesible, y sin lujos u ostentación. Su éxito de ventas se presentó como un indicador del supuesto “milagro alemán”, que ya entonces se comenzaba a perfilar como el que sería el posible centro económico de Europa.

Pero la fama de rigor, seriedad y eficiencia que siempre se identificó con Volkswagen, fue más consecuencia de un sobredimensionado departamento de marketing y relaciones públicas que no de la existencia de una excepcionalidad que, en realidad, no existía ni existió. A decir verdad, esta y otras grandes empresas automovilísticas nunca se caracterizaron por su sentido de la responsabilidad, oponiéndose, desde el principio, a que existieran instituciones públicas que las regularan a fin de proteger a los ciudadanos que compraran y utilizaran sus productos. La historia de Volkswagen no fue ninguna excepción. En realidad, no es la primera vez que a Volkswagen se le han descubierto prácticas en las que intentaba saltarse las regulaciones. Ya en 1973 ocurrió otro caso, situación que, por cierto, es bastante común en la industria automovilística. Otro suceso conocido es el de la General Motors en los años noventa. Tales industrias están constantemente intentando saltarse las regulaciones públicas que en teoría deberían seguir, regulaciones que en muchas ocasiones ya son excesivamente laxas debido a la exagerada influencia que la industria tiene sobre los organismos reguladores.

En realidad, cuando en EEUU las autoridades públicas decidieron avanzar hacia el fin del diesel por sus efectos muy nocivos para la población expuesta a él, la industria automovilística europea –y muy en especial la alemana- se sacó de la manga lo que llamó el “new diesel”, que presentó erróneamente como un diesel mejorado que no contaminaba. Hoy este “new diesel” se ha extendido por toda Europa, sin que la toxicidad del diesel haya, en realidad, disminuido. Es casi imposible que la compañía Volkswagen no fuera consciente de ello. Y también es difícil creerse que la dirección de Volkswagen no conociera la existencia del truco que se había instalado en el motor para ocultar la gran producción de óxido de nitrógeno -NOx- (que es una sustancia extraordinariamente dañina).

Cuando se descubrió el truco (en un laboratorio de la Universidad de West Virginia), la compañía mintió diciendo que solo 482.000 coches estaban afectados, cosa que tuvo que corregirse en cuestión de horas, pues el problema era mucho mayor. La compañía reconoció que eran 11 millones, y que la producción de tal sustancia tóxica era 40 veces superior a lo que aparecía en los tests llevados a cabo por las autoridades reguladoras. En total, la cantidad de contaminación total de este producto era de casi un millón de toneladas al año, que era la cantidad que producían todas las industrias automovilísticas británicas, junto con todos los coches, así como en todas las industrias y los servicios de agricultura existentes en Gran Bretaña (ver “What will VW Pay?” de Jamie Lincoln Kitman, The Nation, Sept. 19, 2015), artículo del cual extraigo gran parte de estos datos.

Ahora bien, les aseguro que ningún directivo terminará en la cárcel. Todo lo contrario. El máximo responsable de Volkswagen, su CEO o Presidente del Consejo de Administración, el Sr. Martin Winterkorn, ha dimitido, con una pensión privada de 66 millones de euros. Y nunca ha habido una sanción hacia responsables de situaciones semejantes. La complicidad entre el poder político y mediático, por una parte, y la industria automovilística, por la otra, explica que, además de haber una enorme negligencia, haya un enorme silencio mediático sobre estas prácticas que distan mucho de ser nuevas. Así de claro.

 

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Fiesta del 12 de octubre, Ada Colau tiene razón, fue un genocidio

A raíz de la fiesta del 12 de octubre, la nueva alcaldesa de Barcelona, la Sra. Ada Colau, indicó, a través de su cuenta de Twitter, que tenía que sentirse vergüenza de un Estado como el español, que celebraba un genocidio en aquella fecha, criticando a la vez que se añadiera insulto a la vergüenza con la celebración de un desfile militar que le costó al ciudadano de a pie nada menos que 800.000 euros.

Predeciblemente, el gobierno de Partido Popular (que se define a sí mismo como el máximo defensor de la patria y de su unidad, garantizada –según la Constitución Española- por el Ejército español) respondió inmediatamente, a través de las palabras del Sr. Jorge Fernández Díaz, el Ministro del Interior, que en declaraciones a Televisión Española en su programa “Los Desayunos de TVE” definió las declaraciones de la alcaldesa como una “barbaridad”, un “indigenismo cultural” y una “falta de respeto” hacia millones y millones de españoles que se sienten muy identificados con el hecho de que 12 de octubre sea la fiesta nacional.

Con estas acusaciones, el ministro muestra una enorme ignorancia histórica y una falta de sensibilidad hacia lo que históricamente ha significado tal fecha y fiesta en España. Esta fecha se estableció en 1918 para celebrar la conquista de América Latina tras su descubrimiento por Cristóbal Colón en el año 1492. Era una fiesta para celebrar un imperio basado en una conquista militar, y justificada por la superioridad de lo que se definía como la Raza Española. En realidad, se conoció como el Día de la Raza, una raza superior que ejercía su derecho de conquista eliminando a las otras razas indígenas que vivían en aquel continente y que fueron diezmadas por las tropas ocupantes.

La conquista española se caracterizó por una enorme crueldad. Solo un ejemplo. La población de Hispaniola, que se ha estimado que era de más de un millón de habitantes cuando Colón la descubrió, pasó a ser de menos de mil en el año 1542 (ver la dimensión del genocidio en el capítulo “The Conquest of the New Spain” en el libro A People’s History of the World, de Chris Harman, publicado en Verso, 1999). Fue una conquista militar a lo largo de todas las Américas (Sur, Centro y Norte), con efectos devastadores, eliminando civilizaciones enteras, conocidas por su gran desarrollo.

De ahí deriva que esta fiesta siempre haya ido acompañada de un desfile militar, subrayando su vocación y recuerdo imperialista. La espada (como siempre ha ocurrido en las hazañas del Ejército español) iba siempre acompañada de la cruz, en lo que se ha llamado la misión evangelizadora de la Iglesia, que intentaba la sumisión obligatoria de los nativos al nuevo orden establecido, reproducido por represión, y también por conversión y comunión.

Uno de los analistas más conocidos en el estudio de las víctimas de los imperios, Chris Harman, ha descrito con gran detalle cómo las poblaciones indígenas en las Américas fueron masacradas en su revuelta contra la espada y la cruz. Y como consecuencia de tanta explotación y represión surgió una cultura de resistencia entre la población indígena superviviente. Tal resistencia, por cierto, apareció recientemente a raíz de la canonización del misionero católico Junípero Serra en el sur de California por el Papa Francisco. La población indígena protestó vehementemente contra dicho acto, pues el recuerdo de la evangelización no fue bienvenido por los herederos de sus víctimas. Tal protesta, entre otras cosas, forzó al Papa Francisco a pedir perdón por “la contribución de la Iglesia Católica en la colonización durante la llamada conquista de las Américas” (ver Chris Floyd “The Pope’s New World Order”, CounterPunch, Vol. 22, Núm. 6, 2015), noticia que ha sido ignorada en los mayores medios de comunicación españoles.

El Sr. Ministro, en su intento de ocultar el significado de tal celebración, señaló que esa fiesta es una fiesta reciente. Según él, “no fue establecida por la dictadura, sino por el gobierno socialista presidido por el Sr. Felipe González”. Ello no es cierto. Dicha fiesta se ha celebrado como día nacional desde el año 1918. Se conocía también como el Día de la Raza, alcanzando su máxima exaltación durante la dictadura liderada por el General Francisco Franco, que resaltó el carácter racial de la victoria, promoviendo la celebración del 12 de octubre con ese nombre. Cuando la democracia se estableció, pasó a conocerse desde el año 1981 como la Fiesta Nacional de España y Día de la Hispanidad, y más tarde, bajo el gobierno presidido por el Sr. Felipe González, pasó a llamarse Fiesta Nacional de España. Pero este cambio de nombre no modificó ni un ápice del contenido de la celebración, que era, ni más ni menos, la colonización de las Américas, celebrándolo siempre con un desfile del Ejército español, presidido por el Monarca, cabeza del Estado borbónico español, al lado del cual ondea la bandera española con los símbolos de su pasado imperial. El carácter militar que ha continuado teniendo la fiesta muestra que la alcaldesa Ada Colau lleva toda la razón.

¿Por qué tal día nunca fue muy popular en Catalunya?

Catalunya, así como la mayoría de pueblos y naciones de España, fue ocupada por el Ejército español, liderado por el general golpista Francisco Franco. De ahí que la mayoría de catalanes que tienen memoria no se sientan cómodos e identificados con esa fiesta militar borbónica. Las banderas y la marcha real, conocida como el himno español, que llevaba aquél ejército, son prácticamente las mismas que las que llevaban las tropas lideradas por el General Franco, claramente hostiles a la cultura e identidad catalanas. Que más tarde tales símbolos fueran aprobados como los símbolos de España en un referéndum por la población catalana (como constantemente acentúan los constitucionalistas) no borra el hecho anterior. Con la aprobación de la Constitución se afirmaba el deseo de terminar la dictadura, en un momento en el que la elección era continuar dicha dictadura o iniciar la democracia. De ahí el apoyo a tal Constitución, que fue aprobada en un momento de enorme desequilibrio de fuerzas, con un gran dominio de las fuerzas conservadoras que controlaban el Estado.

El rechazo a la fiesta y a lo que significa no es un rechazo a la colectividad cultural de habla castellana, siempre y cuando la pertenencia a esta colectividad sea voluntaria y no forzada. El castellano es también una lengua de Catalunya. Las poblaciones latinoamericanas siempre se han sentido bienvenidas en Catalunya, y hay muchos indicadores de la gran estima entre Catalunya y Barcelona y la comunidad de habla castellana, tanto de España como de América Latina. Pero este espíritu no queda reflejado en la fiesta del 12 de octubre, que hace ya tiempo que tendría que haber desaparecido. Es de agradecer que la alcaldesa de Barcelona lo haya señalado. Su voz es la de millones de españoles que desean otra España, una España republicana, con auténtica democracia y justicia social en la que los distintos pueblos y naciones de España se unan (si así lo desean) por voluntad y no por la fuerza.

 

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Haber despedido a una madre soltera es mi mayor remordimiento como directora

40aa0cfda543643c642e00fc3fe56c1eLos padres están constantemente expuestos a ser cuestionados por las decisiones que toman en relación a sus hijos. Todo el mundo tiene una opinión: desde cómo alimentar a los niños hasta cómo educarlos. ¿El resultado? Padres y madres se sienten continuamente juzgados por sus decisiones, aunque no tengan otra opción. Esta semana, las familias de todo el país están compartiendo historias inspiradoras, divertidas, honestas y desgarradoras con Yahoo Parenting, para incitar el debate, despertar un poco de compasión y modificar nuestras concepciones sobre la crianza. Comparte tu historia con nosotros a través de #NoShameParenting.

Hace años, cuando era gerente en una empresa editorial, despedí a una madre soltera que tenía un niño con una salud frágil y problemas de conducta. Ella no tenía familiares en la ciudad y el padre del niño no la ayudaba. Cuando expulsaron a su hijo de la escuela y de las actividades extraescolares, no tuvo más remedio que llevarlo consigo al trabajo. Obviamente, aquello nos distrajo a todos en la oficina, por lo que me pidió que la dejara trabajar desde casa. En ese caso se trataba de una opción beneficiosa para nuestra empresa, pero lo cierto es que rara vez se ponía en práctica.

Yo también era madre soltera y no tenía familia en la ciudad, aunque nuestras similitudes acababan ahí. Cada vez que tenía que viajar por trabajo o dedicar largas horas a un proyecto, mi madre venía a mi casa y se quedaba con mi hijo. Ella asumió mi papel como madre, cocinera, ama de casa, taxista y entrenadora de béisbol, por lo que la vida de mi hijo nunca se vio afectada. Su padre vivía en otra ciudad, pero también estaba muy involucrado en la crianza.

Cuando supe que esta madre contaba con recursos muy limitados, estuve de acuerdo en que trabajara desde casa. Ambas establecimos un plan de trabajo para garantizar que pudiera cumplir los plazos. Trabajaba después de que su hijo se iba a la cama, por la madrugada y los fines de semana.

Apenas unas semanas después empecé a recibir quejas de sus compañeras de trabajo. Una empleada me pidió una cita para decirme sin rodeos: “Ella tiene un niño. Yo tengo varios. ¿Qué pasaría si yo también me pusiera a trabajar desde casa?”. Estaba muy molesta porque, mientras ella tenía que hacer malabares con las actividades extraescolares y las niñeras (a las cuales también debía pagarles), su colega tenía permiso para ajustar su trabajo a la agenda de su hijo. Muy pronto otra empleada, sin hijos, quiso saber por qué una madre soltera podía evitar tener que lidiar con las tensiones cotidianas de la oficina, mientras ella debía presentarse a diario.

Al cabo de pocas semanas fueron muchas las quejas que los distintos miembros del equipo me confesaron en reuniones privadas en mi oficina. Yo estaba sorprendida. Cuando el personal estaba reunido, todos escondían la cabeza bajo la tierra porque nadie quería admitir públicamente que estaba furioso por el cambio.

La situación empeoró cuando la madre soltera comenzó a fallar en su trabajo. No cumplía los plazos ni devolvía las llamadas telefónicas de inmediato. La calidad del trabajo disminuyó. Pasaba sus días enredada en una telaraña de reuniones con el personal de la escuela, los médicos y los especialistas en conducta infantil. Ella se había propuesto encontrar la ayuda adecuada para su hijo, y estaba inmersa en ello. Si no lo lograba, quizás nunca podría volver a trabajar. Pero algo tenía que quedar fuera de la ecuación, y en este caso fue su trabajo.

Muy pronto los rumores del personal llegaron hasta el departamento de recursos humanos y, después de discutir el asunto con el equipo directivo, se resolvió despedirla. La calidad de su trabajo había disminuido y la empresa tenía miedo de que, si eran demasiado suaves con ella, muy pronto tendrían que ceder a los reclamos del resto de empleados, una situación para la que nadie estaba preparado. Uno de los representantes de recursos humanos dijo: “No podemos permitir que todo el mundo traiga a sus hijos o que adapten el trabajo a su horario personal”.

Me reconcilié conmigo misma y encontré ánimos diciéndome que estaba haciendo lo mejor para todo el equipo, por encima de los intereses de una sola persona. Fue una decisión pasiva, aunque evidentemente aún tengo que lidiar con ella. En aquel momento confié en el departamento de recursos humanos y el equipo directivo.

Con los años, he reflexionado sobre esa experiencia y me horrorizo cada vez que la recuerdo. Nos gusta culpar a la cultura corporativa dominada por hombres del hecho que las madres trabajadoras carezcan de apoyo. Pero cuando se nos da la oportunidad de cambiar el rumbo, o al menos ajustar la dirección, a menudo nos dejamos llevar por cómo las situaciones nos afectan en ese momento y no pensamos en qué hacer para que las cosas sean más sencillas en el futuro, para nosotros y para nuestras hijas y nietas.

¿Y si un día nuestros hijos se meten en problemas o enferman? ¿No esperaríamos comprensión y compasión de nuestros colegas de trabajo? Se dice que las mujeres somos más emocionales que los hombres, ¿ese chip de la sensibilidad no debería darnos una ventaja en este tipo de situaciones?

Desafortunadamente, podemos ser nuestros peores enemigos. “Las mujeres a menudo se sienten menospreciadas”, le dijo a Yahoo Parenting Tania Paredes, terapeuta matrimonial y familiar de Miami. “No es que estemos en contra de que otras mujeres tengan facilidades, sino que nosotras también queremos disfrutarlas. Es como si hubiéramos estado oprimidas durante tanto tiempo que ahora tenemos hambre de indultos, a cualquier precio”.

Cuando la madre soltera se fue, la empresa decidió no reemplazarla. Su carga de trabajo se distribuyó entre sus colegas, algo que seguramente no habían previsto. Es fácil pensar que la única cosa que todos ganamos con esta historia fue más trabajo, pero yo aprendí algo sobre mí misma como directora, como madre trabajadora y como persona. Se habla mucho sobre la necesidad de apoyar a las madres trabajadoras, pero la mayoría de las personas no se percatan de que no lo están haciendo. Yo fui una de esas personas.

Probablemente esta experiencia es de lo único que me arrepiento fervientemente en el ámbito profesional. A pesar de mis recursos, yo también era madre soltera. Yo sabía lo que era no contar con nadie en caso de emergencia. Durante años me he sentido avergonzada por no haber luchado más por esa mujer. Como madre soltera y directora estaba en una posición ideal para defenderla, o al menos intentarlo, pero retrocedí. Si pudiera volver en el tiempo, lucharía más por ella. Pediría que redujeran sus horas de forma temporal para que al menos tuviera algo, en vez de quitárselo todo. Habría resaltado más los logros que había alcanzado antes de que tuviera problemas con su hijo, recordándoles a todos que durante mucho tiempo había sido una empleada fiable y leal. Ella se lo había ganado, pero yo no lo hice. En vez de eso, cedí a la presión de unas pocas personas que se sintieron menospreciadas ante el trato especial que recibió su colega cuando necesitó apoyarse en alguien y hacer el trabajo desde casa.

Desde entonces, nunca más he mirado a las madres trabajadoras de la misma manera. Espero que mi experiencia pueda enriquecer los puntos de vista y las decisiones de otras madres que trabajan, para que podamos aprovechar cada oportunidad y apoyarnos mutuamente, aunque eso signifique ir en contra de la mayoría.

 

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Las Agencias calificadoras de neoliberales buenos y malos

KOE 106.COLONIA (ALEMANIA).17/1/2012.- Fotografía tomada hoy martes 17 de enero de 2012 que muestra una moneda de euro junto a tres letras "A", una de las cuales aparece tumbada. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) no encontró hoy problemas para obtener 1.500 millones de euros en obligaciones a seis meses, un día después de que la agencia de calificación Standard & Poor's le retirara la nota AAA. EFE/OLIVER BERG ALEMANIA CRISIS UELas Agencias de Calificación suben la nota a España, un par de semanas después de que el ministro De Guindos se reúna con ellas en Londres.

Se la bajan a Madrid, a nivel de bono basura, dice el acreditado diario La Razón. Pero lo cierto es que existe una dura negociación, bochornosa según se aprecia en la grabación, en la que los guardias del dinero se interesan hasta por la subvención pública a la Escuela de Tauromaquia. Tema esencial al parecer para conocer la solidez de las inversiones. El País, ay, el País, le dedica -entre otros- un editorial a la decisión de la alcaldesa Manuela Carmena de dejar de pagar a las citadas Agencias y salirse del “master”. Esas cosas no se hacen, dicen, cuando se deben 4.000 millones, gracias a la gestión de dos grandes adalides del PP: Gallardón y Botella. Finalmente S&P al menos, no ha sido tan duro con Madrid, al ver que peligraba su contrato.

En 2011 hablamos mucho de las Agencias. Concretamente tenían acribillada a la España de Zapatero. Y a Grecia y Portugal naturalmente. Nos hicieron un daño inmenso a todos. Se demostró entonces su papel determinante en lo que llamaron crisis y que aún pagamos (y pagaremos por mucho más tiempo). Pero como la memoria es corta, las Agencias resurgen como si nada hubiera pasado. Y hasta se permiten intervenir en la política española y decir que, “con otro gobierno” igual no mantendrían la buena nota que dan a Rajoy. Es de imaginar que Albert Rivera les complacerá del mismo modo, pero ellos no pierden ocasión de asesorarnos en el camino a seguir.

De los muchos artículos y libros que escribimos, recojo el resumen, con diferentes aportaciones- de uno mío -descatalogado ya-: La energía liberada:

El capitalismo se había dotado también de un instrumento esencial: unas poderosas agencias privadas —Moody’s, Standar&Poor’s y Fitch—, cuya misión es calificar deudas de empresas y de países enteros. No están sometidas a control alguno, pero ya han surgido denuncias sobre su funcionamiento —entre ellas, de la organización ATTAC—.

 

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Tiemblan los gobiernos que viven pendientes de sus notas, cuando se ha demostrado la arbitrariedad de las mismas y su servicio a empresas concretas que les pagan: actúan a la manera de juez y parte. Y, paradójicamente, su papel en el desencadenamiento de la crisis a partir de 2007 con aquellas hipotecas basura de las que apenas nos enteramos fue fundamental, como lo sigue siendo en la de la deuda, y lo será —de no poner remedio— en el “producto” que elijan para ofertar a sus clientes como medio de invertir… o especular. “Las tres agencias de calificación crediticia fueron las herramientas clave de la crisis financiera”, corrobora un informe de la Comisión de Investigación sobre la Crisis Financiera (FCIC en sus siglas en inglés), creada por el Gobierno de Estados Unidos para intentar averiguar las causas de lo sucedido. Fue hecho público el 27 de enero de 2011, casi sigilosamente por lo que se puede apreciar porque apenas existen referencias de él. El profesor José A. Estévez Araujo lo reprodujo y analizó ampliamente en la revista mientrastanto.e de la Universidad Complutense de Madrid[1].  (Lo recogería Àngels Martínez Castells en su blog)

Los comisionados encontraron graves errores en el funcionamiento de Moody’s. El esencial era que no examinó las hipotecas basura incluidas en esos paquetes estructurados que viajaban por medio mundo y que terminarían por explotar. Habían mantenido, dice la Comisión, “una conducta fraudulenta y de connivencia con los emisores de los bonos contaminados”. Las agencias, según la investigación, proporcionaron datos falsos sobre la estabilidad de los productos elaborados artificialmente en connivencia con las entidades que emitían los bonos y con sus managers a los que ayudaban a maquillar el producto.

En sus conclusiones el informe señala con contundencia que “la influencia de los bancos sobre los empleados de las agencias se veía favorecida por la existencia de una “puerta giratoria” entre ambos tipos de negocios. De hecho, el 25 por ciento de los empleados que abandonaron Moody’s fueron contratados por bancos que eran “clientes” de la agencia”, destaca Estévez Araujo.

En agosto de 2011, siete meses después de este informe, la Administración de Estados Unidos se decide a iniciar una investigación sobre las agencias de calificación, en realidad, de una sola de ellas: Standard&Poor’s, y porque se dan otras circunstancias, acababa de rebajar la calificación de la deuda del país. Poco después la Agencia Federal de Financiación de Viviendas presentará demanda contra 17 entidades bancarias a las que acusa de mala gestión en el caso de la burbuja de las hipotecas basura (2007). Entre ellas, a Bank of America, JP Morgan, Goldman Sachs, Barclays, Citigroup o Deutsche Bank. Las cosas de palacio van despacio.

Ha quedado comprobado también que calificar los bonos es un negocio muy provechoso para las agencias de rating. Entre otras razones porque, aunque cobraban tres veces más de lo habitual por conceder una alta nota a algunos bonos, no recibían sus honorarios si el cliente no quedaba satisfecho con la calificación. “Las agencias han obtenido por estas prácticas unos beneficios anuales de 3.000 millones de euros, con márgenes de hasta un 50 por ciento. El 75 por ciento de sus ingresos provienen de las comisiones que cobran a sus propios clientes por calificar sus títulos”, argumentaba la querella de ATTAC Madrid.

Además parecen tener una ideología muy precisa. Atacan por igual a países con gobiernos conservadores o progresistas —si alguno queda—, pero sienten preferencia en colaborar eficazmente con la causa neoliberal de destrucción del Estado, como —por otro lado— es lógico. El fiscal general de Connecticut, Richard Blumental —cuenta Ángels Martínez i Castells en su blog [2]—, sostiene que “las tres agencias de rating (Moody’s, S&P y Fitch) dan calificaciones más bajas de manera sistemática e intencionada a los bonos emitidos por los ayuntamientos, los Estados y otras entidades públicas”. Y esto ha obligado a las entidades de Connecticut (y a sus contribuyentes) a “gastar de forma innecesaria millones de dólares en seguros y en tipos de interés más altos”. Esa inclinación también podría estar detrás de la rebaja de la nota del Estados Unidos de Obama en pugna con el ala ultraderechista del partido republicano, de la que hablaremos más adelante.

Y son estas agencias las que ponen nota hasta enviar a la basura el crédito de los países. Realmente es paradójico que por un lado se desregule y liberalice sin cesar, para terminar dejando la deuda mundial en manos del oligopolio de las agencias privadas de Estados Unidos.

Como habréis visto en los enlaces, la fiscalía Anticorrupción española rechazó tramitar la querella de ATTAC Madrid, cuando ya se ejercían acciones similares en EEUU. Poco después, en las elecciones generales del 20N de 2011, ganó el PP con mayoría absoluta.

Los medios al servicio de que todo siga igual no dicen hoy ni palabra de todo esto -que es el fondo- pero llevan a Carmena y las agencias a sus “debates”. Es lo que tenemos, lo que contribuimos a tener.

Seguir los mandatos neoliberales y de sus a manera de “universidades” privadas (las agencias de calificación) nos supuso una crisis mundial y sufrir, en España, un rescate bancario, nada barato. Conviene destacarlo, porque los servidores del sistema (fétido) dicen que salirse del aro, como hace el Ayuntamiento de Madrid, no saldrá caro.

Lo que sale caro es ahondar en este camino de la estafa y la manipulación permanente. Pero hay gente que lo compra encantada. C´est la vie.

 

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Cómo Alemania domina Europa

El Sr. Timothy Geithner, Secretario del Tesoro (equivalente al Ministro de Hacienda) del gobierno federal de EEUU bajo el mandato del Presidente Obama, ha escrito recientemente en sus memorias que le sorprendió la actitud mostrada por el Sr. Wolfgang Schäuble, Ministro de Finanzas del gobierno alemán (presidido por la Canciller Angela Merkel), hacia el gobierno griego en las negociaciones que estaban ocurriendo entonces (año 2010) a raíz del problema creado por la deuda pública que el Estado griego había adquirido, y que se consideraba de difícil resolución debido a la incapacidad de tal gobierno para pagar a sus acreedores. La inquietud que esta situación estaba creando en los centros neurálgicos del capitalismo mundial, debido a la inestabilidad financiera que tal situación podría generar, explica que el tema de la “deuda griega” se incluyera en la agenda del grupo G-7, que incluye a Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Canadá.

Gran parte de esta deuda griega procedía, tal como muy acertadamente había descrito el Wall Street Journal en un artículo del 10 de julio de aquel año, 2010 (“The Submarine Deals That Helped Sink Greece”), de las enormes inversiones en equipamiento militar realizadas por el gobierno griego. Decía el citado periódico que “Grecia, con una población de 11 millones de habitantes, era el importador más grande de equipamiento militar convencional –y el quinto a nivel mundial, después de China, India, los Emiratos Árabes Unidos y Corea del Sur-. Su gasto militar como porcentaje de su PIB era el más alto de Europa… Y era este gasto una de las mayores causas de la elevadísima deuda pública”. Alemania era uno de los mayores proveedores de armamento de Grecia, que pagaba este armamento con préstamos de la banca alemana, hecho que generó el enorme crecimiento de su deuda pública. Alemania, por lo tanto, era una de las mayores beneficiarias de aquella situación.

Ahora bien, la reunión de los Ministros de Finanzas del G-7 no incluyó una discusión sobre la deuda griega, sino un debate sobre cómo resolver la crisis financiera que podría crearse debido a la insolvencia del Estado griego y su inviabilidad para pagar su deuda. Tal debate se centró en dos posturas. Una, la defendida por el propio Timothy Geithner, que defendía que el Banco Central Europeo interviniera, comprando –como hace el Banco Central Estadounidense, el Federal Reserve Board,- deuda pública. Proponía así que el Banco Central Europeo fuera el prestamista de última instancia en caso de que los Estados no pudieran encontrar préstamos en el mercado financiero. Según Geithner, era la manera más fácil de prevenir las crisis financieras.

Pero su sorpresa fue ver que el Ministro alemán no quería ni considerar esta alternativa, pues no quería resolver la crisis. Lo que quería era utilizarla para imponer a los países periféricos, como Grecia, los cambios que el gobierno alemán deseaba que hicieran y que solidificarían el poder central y hegemónico que Alemania tenía en la Eurozona. Como indicó el Ministro alemán, el Sr. Schäuble, “la crisis no era una amenaza, sino una oportunidad”, una oportunidad para disciplinar a los países de la Eurozona (y muy en especial a los que, como Grecia y España -según Schäuble-, “habían sido muy poco disciplinados, gastando muy por encima de sus posibilidades”). De ahí se deducía su énfasis en la austeridad (exigiéndoles un déficit público cero –a través del Pacto Fiscal- que prácticamente prohibía a los países tener déficit público-) y en las reformas estructurales (que consistían sobre todo en reformas laborales encaminadas a reducir los salarios).

Estas reformas impuestas por el Ministro alemán eran, en realidad, un ataque frontal a las clases trabajadoras (incluyendo la alemana) de los países de la Eurozona. La reducción de los salarios (a través de las reformas laborales) y de la protección social (a través de los recortes) eran los elementos clave de tales políticas, que eran ni más ni menos que la vieja lucha de clases a nivel continental, en la que el mundo del capital (hegemonizado por el capital financiero) imponía sus intereses frente al mundo del trabajo. Y tal ataque se justificó en la necesidad de aumentar su competitividad, mostrando a Alemania como modelo a seguir. Las famosas reformas Hertz llevadas a cabo por el canciller socialdemócrata Schröder, y continuadas por los gobiernos Merkel, eran parte de este ataque y deterioraron muchísimo las condiciones del mercado de trabajo alemán, condición para su éxito como país exportador.

La banca alemana como eje del poder alemán

La banca alemana, cuyo portavoz era y es, en la práctica, el Sr. Schäuble, el Ministro de Finanzas del gobierno Merkel, es el mayor proponente de esta estrategia, propuesta por el capital financiero aliado con el capital productivo exportador (este es el sector empresarial, muy centrado en la manufactura de material de alto valor añadido (que quiere decir tecnología avanzada) para el cual el ex canciller alemán, el Sr. Schröder, trabaja como empleado ahora). El ideólogo de la banca alemana es el Sr. Josef Ackermann, el Presidente del Deutsche Bank (ver mi artículo sobre tal banco, “El centro de la banca alemana y europea: el Deutsche Bank”, Público, 28.08.14), presentado en el año 2011 por el New York Times “como el banquero más poderoso (y peligroso) de Europa”. El Sr. Ackermann es muy próximo a la Sra. Angela Merkel y al Sr. Jean-Claude Trichet, el que era entonces Presidente del Banco Central Europeo.

Tal banquero dijo claramente, en un discurso en el Consejo Atlántico, que “el gobierno alemán sabía muy bien cómo resolver la crisis (que era la propuesta sugerida por el Sr. Geithner), pero que no quería resolverla, pues lo que era más necesario ahora era presionar a los países para que aceptaran lo que el gobierno alemán estaba proponiendo” (citado en el artículo de Andrew Gavin Marshall, “Between Berlin and a Hard Place”, Z-Magazine, sept. 2015), del cual extraigo varios datos en este artículo), subrayando que ello era necesario para que Europa pudiera competir, siendo Alemania la que definiría el significado de competitividad. Grecia era un claro ejemplo de lo que Ackermann decía que era necesario para Europa. De ahí que adquiriera una simbología especial. Había que penalizar a Grecia por haber seguido una línea opuesta a la que Alemania había impuesto. Hasta aquí el discurso oficial del pensamiento dominante en Alemania. Ahora bien, un análisis de lo acaecido en Grecia muestra que las políticas impuestas a aquel país tienen muy poco que ver con el deseo de que Grecia aumente su competitividad, y mucho con la defensa de los intereses alemanes. Como siempre, los discursos económicos de la estructura de poder se utilizan para ocultar realidades políticas.

¿Cuáles han sido las causas de los rescates a Grecia?

La deuda griega en el año 2010 era poseída por bancos alemanes (68.000 millones), franceses (43.000 millones), italianos (38.000 millones) y españoles (25.000 millones). El primer rescate a Grecia fue, en realidad, para rescatar tales bancos, como reconoció el que había sido Presidente del Banco Central Alemán, el Sr. Karl Otto Pöhl, que indicó que “el rescate a Grecia era en realidad el rescate a los bancos, y muy en especial a los bancos alemanes y franceses” (aunque también podría haber añadido a los bancos italianos y a los españoles).

El segundo rescate a Grecia era para que el Estado griego pudiera pagar los intereses de la deuda pública a sus acreedores: la Troika y los Estados que habían comprado la deuda pública a los bancos privados en el primer rescate. Solo una minoría de todo el dinero transferido a Grecia en estos rescates (desde el primer rescate en 2010) fue para ayudar a Grecia. El 90% fue para beneficiar instituciones financieras. Como resultado, la deuda pública pasó del 130% al 177% del PIB. Y el desempleo aumentó a un 27%. Y más del 40% de los niños pasaron a vivir en pobreza. Desde el 2008, Grecia ha recortado el 40% de sus presupuestos, creando una crisis humanitaria sin precedentes.

Estos datos muestran la realidad existente detrás del discurso económico promovido por el gobierno alemán, utilizando la necesidad de aumentar la competitividad y eficiencia económica como excusa para llevar a cabo la lucha para optimizar sus intereses, lucha que está ganando diariamente. Hoy las clases dominantes, bien representadas por el gobierno alemán de la Sra. Merkel, por el gobierno español del Sr. Rajoy y por el gobierno catalán del Sr. Mas, han llevado a cabo políticas de austeridad que están enmascarando, con un lenguaje económico, lo que es ni más ni menos que la defensa descarada de los intereses económicos y financieros que representan. Así de claro.

 

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