Archivos Mensuales: mayo 2016

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¿Por qué España está en crisis? Explicación sencilla

 

 

Esto no es un artículo sobre Venezuela

España no es una democracia, aunque celebre elecciones. Tiene comportamientos propios de una dictadura. Podemos llamarlo “régimen”. El régimen español. O sin medias tintas: la dictadura española. El partido gobernante, heredero del franquismo, ganó unas elecciones avaladas internacionalmente y reconocidas por la oposición, pero tras su victoria se ha dedicado a violar sistemáticamente los derechos humanos: pobreza, paro, desahucios, malnutrición infantil, gente pasando frío y buscando comida en contenedores. También los derechos políticos: ley mordaza, abusos policiales, palizas y disparos que dejan manifestantes tuertos, activistas sociales detenidos y numerosos presos políticos (sindicalistas, huelguistas, independentistas vascos). El gobierno manipula los medios públicos y los privados afines para desacreditar y criminalizar a la oposición democrática. En cuanto al conflicto del País Vasco, al norte del país, se conocen casos de tortura, cierre de periódicos, ilegalización de partidos y, años atrás, asesinatos parapoliciales. Recientemente la organización ETA abandonó unilateralmente la resistencia armada contra el régimen, pero el gobierno mantiene la represión y se niega a liberar a los combatientes vascos encarcelados. Como toda dictadura, España es un régimen corrupto: el partido gobernante ha saqueado regiones y ayuntamientos, y evadido millones al extranjero. La Justicia, controlada por el gobierno, intenta mantener una apariencia de independencia, pero la norma es la impunidad.

¿Reconocen a España en el párrafo anterior? ¿Es una descripción exacta? Todo lo que ahí se enumera es completamente cierto. Y sin embargo… El relato nos chirría, nos incomoda. Quizás es el lenguaje elegido. Quizás cierta exageración. Quizás que faltan matices importantes, y muchas otras cosas que no se cuentan y que también ocurren en España. Quizás que es una mirada parcial, interesada, muy sesgada.

Ahora imaginen que España llevase años en el lado equivocado del mundo. Que no fuese un aliado fiel de Estados Unidos, miembro de OTAN y Unión Europea, y perfectamente inserto en el capitalismo global, sino todo lo contrario: un país empeñado en hacer su propio camino, y además aliado con gobiernos de mala fama. Y que encima fuese una tierra rica en petróleo. Imaginen también que una parte de la oposición y del poder económico local estuviese empeñada en derribar cuanto antes ese “régimen”, recurriendo a todos los medios legales, pero también el golpe de Estado y el sabotaje.

De ser así, tengan por seguro que la imagen de España en la prensa internacional sería la del primer párrafo. Qué digo. Sería mucho peor. Además de sesgada, incluiría intoxicaciones, informaciones falsas. El régimen español. La dictadura española. Si encima nosotros no fuésemos españoles, sino habitantes de un país lejano pero con intereses empresariales allí, y tuviéramos un partido cuyos fundadores se relacionaron en el pasado con aquel “régimen”, entonces nuestros telediarios y portadas de periódico serían unánimes y machacones.

Ojo: nada de eso justificaría el deterioro democrático, la represión, la pobreza o la corrupción de esa España ficticia. Ni la hostilidad internacional (con EEUU a la cabeza), ni el juego sucio de parte de la oposición y del poder económico, ni la caída del precio del petróleo o la pérdida de socios regionales, servirían para disculpar los fracasos de ese imaginado gobierno español, como no sirven para disculpar los fracasos políticos y económicos propios de ese otro país que todos están pensando (y que se parece al nuestro como un huevo a una castaña, por si alguien cree ver aquí una comparación entre países tan opuestos).

Todos esos elementos no lo disculparían ni lo harían bueno, pero serían imprescindibles para tener una explicación completa. Una explicación que además incluyese todo lo hecho por unos y otros, tanto lo bueno como lo malo. Salvo que prefiramos quedarnos con una simplificación grotesca e interesada como la del primer párrafo. Ustedes eligen.

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¿Para quién trabaja el Banco de España?

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El nombramiento como presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), que es algo así como la gran patronal bancaria, de José María Roldán, hasta el pasado 14 de septiembre Director General de Regulación del Banco de España, muestra una vez más para quién trabaja éste último.

No es la primera vez que un alto cargo del Banco de España pasa sin solución de continuidad a prestar sus servicios en la banca privada. El todavía presidente de la AEB fue subgobernador y el afamado gobernador Luis Angel Rojo pasó enseguida a formar parte del Consejo de Administración del Banco de Santander, por citar solo los casos más relevantes.Son trasvases que en teoría no sería lógico que se produjeran pues se supone que las autoridades del Banco de España son las encargadas de poner en su sitio a los bancos privados, de controlarlos y limitar su poder y, por tanto, quienes en principio deberían estar en la otra orilla de los intereses de la banca privada, es decir, más bien enfrentada a ella.

Pero no es así. El reciente nombramiento es una prueba más de que los bancos centrales actuales son una pieza más de las que utiliza el poder bancario para defender sus intereses e imponer sus preferencias sobre el resto de la sociedad.

El recién nombrado presidente de la Asociación Española de la Banca fue uno de los más estrechos colaboradores de ex gobernador Jaime Caruana, la mano derecha en el Banco de España, un cómplice directo y material de los grandes bancos y empresas que provocaron la crisis en España. Durante su mandato, el Banco de España permitió que nuestras entidades financieras multiplicaran irresponsablemente el crédito asumiendo riesgos muy por encima de lo deseable y que disimularan sus efectos en balances distorsionando el mercado que tanto defiende en sus escritos, dejó crecer la burbuja inmobiliaria permitiendo que las tasadoras de los bancos subieran artificialmente el precio de las viviendas para así aumentar el volúmen del crédito, y no hizo nada para evitar que las entidades financieras engañaran a docenas de miles de clientes con contratos leoninos y tramposos que han costado miles de millones de euros a las familias y las pequeñas y medianas empresas españolas. Y bajo el mandato de Caruana y su colaborador ahora nombrado presidente de la AEB se permitió igualmente que la gestión bancaria en España fuese de las más caras de Europa, la más opaca, la más asimétrica y la más onerosa para los clientes. Un buen curriculum para pasar ahora a ser presidente de la patronal bancaria.

Tanto fue así, que hasta los propios inspectores del Banco de España escribieron una carta en mayo de 2006 al entonces Ministro de Economía y Hacienda en la que denunciaban la “complaciente lectura sobre la situación económica española que hace en sus última declaraciones el actual Gobernador, el señor don Jaime Caruana” (como digo, el protector del nuevo presidente de la AEB), su “falta de voluntad para adoptar las medidas necesarias para hacer posible la reconducción de la delicada situación actual”, así como la “pasiva actitud adoptada por los órganos rectores del Banco de España -con su Gobernador a la cabeza- ante el insostenible crecimiento del crédito bancario en España durante los años del mandato del señor Caruana” (la carta entera puede leerse aquí).

No se podía decir de una forma más clara y rotunda que éste último y su equipo de colaboradores en la dirección del Banco de España trabajaron simplemente para permitir que el negocio de la banca privada (dar crédito) creciera sin parar de la manera que fuese, haciendo la vista gorda ante los problemas que ello iba generando.

En cualquier país democrático solo esas denuncias hubieran bastado para que se abriese una investigación y se depurasen responsabilidades que con seguridad habrían llevado a la cárcel a quienes con esas conductas permitieron y coadyuvaron a que la economía española se hundiera solo para que bancos y grandes promotores hicieran el negocio del siglo. En España, y eso lo dice todo sobre el alcance real de nuestra democracia, el entonces gobernador fue promocionado al Fondo Monetario Internacional y uno de sus más directos colaboradores, después de ejercer nada más y nada menos que de responsable de regulación del banco central, es aupado ahora a la presidencia de la patronal de la banca privada.

Es lógico que la ésta última trate de tener a su servicio al Banco de España, como tiene también a los medios de comunicación y a una gran parte de la clase política a base de financiación privilegiada, pero lo que no se puede admitir es que eso se dé por bueno sin ningún tipo de resistencia.

El actual régimen de los bancos centrales es uno de los grandes factores de riesgo y perturbación que más afecta a las economías. Nunca han tenido más poder y autonomía y nunca ha habido más crisis financieras ni mayor inestabilidad bancaria. Y si eso es así no es solo porque en su seno se actúe con una ceguera ideológica sin par que les impide ver la realidad, como demuestran sus constantes fallos de previsión y que el tiempo siempre termine por confirmar que las medidas que proponen son erradas. El problema, demás de eso, y como demuestran documentos como el mencionado de los inspectores, es la connivencia entre sus directivos y los intereses de la banca privada, una auténtica asociación de malhechores que debería ser perseguida urgentemente y castigada de una manera ejemplar si de verdad queremos salir de donde estamos y que no se vuelvan a dar problemas como los que vivimos.

 

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Banco de España: ¿incompetencia o corrupción?

El Banco de España es quizá la institución pública más poderosa de España. No dicta leyes pero puede hacer que no se promulguen. No toma decisiones sobre política económica general pero puede evitar que se adopten. Es completamente independiente y nadie le puede pedir cuentas, aunque puede influir y de hecho influye sobre la manera de pensar y sobre lo que ocurre con el bolsillo de todos los españoles.

En su seno trabajan los que quizá sean los empleados públicos más privilegiados de España. Reciben elevadísimos sueldos y pensiones (el ex gobernador Fernández Ordóñez recibió una indemnización de 95 días por año trabajado en el Banco cuando lo dejó), disponen de residencias de veraneo prácticamente gratuitas, reciben créditos casi regalados, además de otras muchas prebendas de todo tipo…

No cabe duda de que allí trabajan los economistas mejor preparados y los que disponen de mejores medios para analizar la realidad pero el Banco de España es un completo desastre a la hora de hacer análisis y de llevar a cabo las funciones que la ley le encomienda.

Como ya va siendo bien sabido, sus directivos no se se apercibieron de la burbuja inmobiliaria ni de los problemas que estaban acumulando los bancos y cajas españoles o, mejor dicho, no hicieron nada para evitarlos, a pesar de que los inspectores lo advirtieron por escrito (ver ¿Para quién trabaja el Banco de España?).

La escuela de negocios ESADE publica anualmente una “diana” en la que se muestra el grado de acierto en sus predicciones de diversas instituciones. Pues bien, el Banco de España es la que peores resultados tuvo en predicción del PIB y del empleo en 2015, la tercera peor en 2014 en ambas, y la segunda peor en predicción del PIB y la tercera en empleo en 2013. Demoledor suspenso en toda regla.

Entre las funciones del Banco de España se encuentra la de “supervisar el cumplimiento de la normativa específica de las entidades de crédito” y, lógicamente, eso lleva consigo evitar que éstas cometan abusos contra sus clientes. Pero también en este campo su actuación es mucho peor que deficiente como saben millones  de españoles que han sido estafados por los bancos en los últimos años.

Ahora, el ingeniero sevillano Antonio Moreno, conocido porque desde hace años viene denunciando los fraudes que cometen las empresas eléctricas con la complicidad de los gobiernos y la judicatura (ver su web estafaluz.com) acaba de hacer otra denuncia que pone de relieve la actitud pasiva del Banco de España ante lo que se puede considerar como una auténtico robo por parte de los bancos (más detalles aquí: El jubilado de las eléctricas golpea de nuevo: “Hay miles de hipotecas fraudulentas”).

Moreno ha descubierto en un caso concreto que la entidad Caixabank no utiliza con su cliente el sistema de amortización de la hipoteca que figura en la escritura sino otro conocido como “hipoteca montaña” que es mucho más caro (hasta un 20% más) para los deudores.

El propio Antonio Moreno ha explicado claramente el perjuicio que eso significa para la persona concreta cuyo caso ha estudiado: pasar de la amortización de hipoteca montaña que le aplican indebidamente al que consta en el contrato le supone un ahorro de 21.585 euros (hasta el momento) mientras que de haber seguido en el primero le hubiera costado 60.000 euros adicionales que hubieran ido al bolsillo del banco.

Moreno sospecha con razón que debe haber miles de casos como el que él ha estudiado pero lo sorprendente es que el Banco de España ni lo haya detectado ni haga nada para evitar el auténtico robo que esa actuación de la banca supone. Como dice el ingeniero, es prácticamente imposible que una persona normal y corriente, sin buenos conocimientos de matemáticas financieras, se pueda dar cuenta del cambiazo, de modo que debería ser el Banco de España, pues para eso le pagamos entre todos buenos sueldos y privilegios a sus empleados, quien supervisara con eficacia para evitar los engaños. Pero a la vista está que tampoco en este campo parece que su voluntad sea ponerse del lado de los españoles de a pie sino encubrir a los bancos.

¿Se trata de incompetencia? La verdad es que cuesta trabajo creerlo. Es cierto que los métodos de selección del Banco de España priman la asunción de la ideología económica neoliberal y que solo como un milagro podría encontrarse un economista crítico en su plantilla y que eso supone un velo que ciega a la hora de tomar decisiones. Pero no puede ser solo una cuestión de ideología. Allí están los mejores, los más preparados… ¿Cómo fallan tanto, sobre todo a la hora de descubrir los abusos de la banca?

Me temo que la explicación no puede ser otra que la corrupción dominante en nuestra primera autoridad bancaria. Seguramente, no se trata de una corrupción directa pero sí de una complicidad evidente de sus dirigentes con los corruptos, con quienes realizan habitualmente malas prácticas y financian a quienes los hacen. La corrupción no solo consiste en robar a pleno día sino también en dejar hacer a los corruptos y los bancos españoles lo son  porque la dirección del Banco de España los ha dejado y los deja hacer prácticamente lo que les venga en gana, tal y como desgraciadamente se ha podido demostrar en los últimos años. La corrupción es, también, que quienes deben actuar como servidores del interés público den prioridad al privado, como demuestra que después de estar en el Banco de España tantos de sus directivos recalen en las entidades financieras a las que se supone han controlado previamente, en sus patronales o en los organismos internacionales que las protegen (el ex gobernador Jaime Caruana, al que sus inspectores denunciaron por pasividad y actitud complaciente ante los riesgos que acumulaba el sistema financiero español, es ahora director general del Banco Internacional de Pagos, la primera autoridad bancaria mundial).

Y es también corrupción que nadie se preocupe de estas cosas, que ante denuncias como las de Antonio Moreno no haya jueces y fiscales que actúen ni gobiernos que pidan cuentas.

Luego se extrañan de que la gente se indigne.

 

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FACUA denuncia a varios cines por prohibir la entrada de comida y bebida del exterior

cine-slideFACUA-Consumidores en Acción ha denunciado a otras siete salas de cine, de nuevo en Galicia, ante las autoridades de consumo de la Comunidad Autónoma por no permitir a los usuarios el acceso con bebida y comida adquiridas fuera de las instalaciones. Hace apenas una semana, la asociación ya tramitó una queja similar ante la misma autoridad contra otro cine gallego, en ese caso Pontevedra Cinexpo, por idéntico motivo.

En esta ocasión se trata de las siete salas que Galicine, perteneciente al grupo Coruña Films SL, tiene repartidas por Galicia: en Ourense (Ponte Vella), Pontevedra (Cinexpo), Vigo (Plaza Elíptica), Villagarcía (Gran Arousa), Ribeira (Barbanza), Monforte (Hollywood) y Carballo (Bergantiños). Todas las instalaciones han sido denunciadas por FACUA ante el Instituto Gallego de Consumo.

La asociación ha tenido conocimiento, tras la advertencia de varios usuarios, de que en las salas de Galicine se ha impedido la entrada a personas que han querido acceder con comida y/o bebida comprada fuera de las instalaciones, a cuya entrada se advierte a los clientes del veto mediante un cartel.

Es un régimen interno expuesto al público“, se ha defendido Galicine en redes sociales. La empresa incluso se lo ha confirmado por escrito a los usuarios que le han planteado dicha cuestión: “No se permite el consumo de comida o bebida del exterior dentro de nuestras instalaciones. Esta normativa está expuesta al público en todos los puntos accesibles al recinto. También disponemos de taquillas monedero si desea dejar sus efectos personales“.

Su actividad principal es otra

Sin embargo, FACUA recuerda que no permitir la entrada en el cine con comida y bebida es una cláusula abusiva conforme a lo estipulado en el Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias. En el artículo 82.1 se recoge que son abusivas aquellas estipulaciones que causen “un desequilibrio importante de los derechos y obligaciones de las partes que se deriven del contrato“.

La asociación defiende que si el cine permite el consumo de alimentos y bebidas en sus instalaciones, es abusivo que no permitan que procedan del exterior dado que su actividad principal no es la venta de tales productos, sino la exhibición cinematográfica. La medida de no permitir alimentos sólo tendría sentido si se tratase, por ejemplo, de un restaurante, dado que el objetivo en éste sí es la venta de estos productos, sostiene FACUA.

La asociación viene tramitando distintas denuncias contra otras salas de cine españolas denunciando abusos a los usuarios. Hace una semana se presentaron contra Pontevedra Cinexpo, como se ha citado anteriormente, y además contra Kinépolis y Xanadú, ambas salas ubicadas en Madrid.

Otras denuncias similares

En febrero de 2015, FACUA logró que los Cines Ábaco de San Fernando (Cádiz) retirasen el cartel en el que se indicaba la prohibición de entrar con alimentos y bebidas adquiridos fuera de las instalaciones. Además, la asociación también denunció por entonces a Cines Dreams Palacio de Hielo de Madrid debido a que no permitía tampoco la entrada en sus instalaciones con alimentos o bebida adquirida en el exterior bajo el mismo pretexto: las instalaciones advertían con un cartel en la entrada de que dicho establecimiento “dispone de bar” propio.

En todos los casos, FACUA solicita a los usuarios que acudan a cualquier sala de cines en las que se establezca dicha prohibición, que lo pongan en conocimiento de esta asociación para formular las oportunas denuncias contra las empresas responsables.

 

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Así se fabrica una acusación contra Podemos

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Que un juez se reúna a solas con un imputado sin presencia de su abogado ni del secretario del juzgado ya es bastante irregular. Pero que en esa reunión el juez le detalle a un imputado qué tiene que declarar la siguiente vez que vuelva al juzgado –esta vez, de manera oficial– para fabricar así una acusación contra una diputada es de una gravedad mayúscula. Aterradora. Terrible para la imagen de la justicia y de la propia democracia de este país.

 La grabación que hace unas horas publicamos en exclusiva es tan clara que el Consejo General del Poder Judicial debería actuar de forma tan inmediata como contundente. Un juez así no puede seguir un minuto más. No después de chalanear con un imputado al que promete que le archivará el proceso penal que pesa contra él mientras le indica lo que tiene que hacer para fabricar las pruebas contra la diputada de Podemos Victoria Rosell. “Lo acreditas, lo hacemos así, lo llevamos al procedimiento y entonces ponemos en marcha la maquinaria”, dice el juez Salvador Alba. Y así sucedió.

Una semana después de la reunión a solas, el 23 de marzo, el imputado volvió al juzgado para declarar “voluntariamente” lo que el juez le pidió. El juez se dio prisa: le convocó el miércoles de Semana Santa, y ese testimonio fue clave para que la querella que el exministro José Manuel Soria había presentado poco antes contra Victoria Rosell fuese admitida en el Tribunal Supremo.

Casualmente, el exministro offshore José Manuel Soria y el juez Salvador Alba se conocen bien. Casualmente, el político –entonces presidente del PP de Canarias– avaló al juez para un ascenso en su carrera judicial: como candidato al Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Por suerte para la Justicia, al menos Soria en esto fracasó.

Este proceso judicial contra Victoria Rosell o  las exclusivas sacadas de Youtube contra Pablo Iglesias son dos ejemplos de cómo funciona “la maquinaria”: esa relación perversa entre aparatos del Estado, periodistas sin escrúpulos y el Partido Popular. Ayer era contra los independentistas. Hoy, contra Podemos. Mañana puedes ser tú.

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Siglos de destrozos contra la libertad

Años 50. El escritor y guionista norteamericano Dalton Trumbo sale del cine con su familia. Otro padre le aborda en el vestíbulo –delante de su mujer e hijos- y le pregunta si es la persona que acaban de ver en la pantalla. Trumbo responde que sí y el otro le lanza violentamente el contenido de un vaso a la cara arguyendo que él ama a su país. El agredido responde: “Yo también”. La proyección incluía una crónica de Hedda Hopper, efímera actriz que triunfaría como gacetillera por su lengua viperina y, sin duda, por su ideología profundamente ultraderechista. Hopper está enarbolando la bandera de la “Caza de brujas” del Macartismo.  Y la arenga ha cuajado en ese “patriota” de cerebro hueco que sin preguntarse nada más increpa y asalta al que le han indicado. Es una escena impactante – por su simbología de todo tiempo- de la película Trumbo. La lista negra de Hollywood(2015) que acaba de estrenarse en España.

Dalton Trumbo fue uno de aquellos que, como cantara José Antonio Labordeta, “hicieron lo posible por empujar la historia hacia la libertad”. Y el Macartismo  uno de los episodios más erráticos y miserables en la vida de los EEUU, absolutamente impune, por cierto.  Como suele suceder. Se desarrolla en el contexto de la guerra fría, cuando el enemigo a abatir de la época lo han fijado en la Unión Soviética. Fanáticos de extrema derecha, liderados por el senador republicano por el Estado de Wisconsin, Joseph McCarthy, inician un proceso político que el tiempo demostró carente de toda razón y garantías jurídicas. En él acusaron a artistas, intelectuales, periodistas, funcionarios, militares incluso de “ser comunistas” –que no estaba prohibido- y de ejercer “Actividades antiamericanas”.

El Macartismo fue una aberración, cuajada de listas negras, delaciones, presiones, y todo tipo de irregularidades, que se llevó por delante a decenas de víctimas del oscurantismo.  Y Dalton Trumbo  figura muy destacada  entre los afectados dentro de la industria del cine, de la cultura, que tanto irrita a las cortas mentes de la involución. Sufrió cárcel –por desacato al Congreso en el interrogatorio-, exilio, y, como tantos otros, vio cerradas las puertas para trabajar. Pero ocurrió que, además de tenaz, era uno de los escritores más brillantes que haya dado Hollywood. Baste señalar que  escribió el guion de Espartaco (1960), bajo seudónimo, y  ganó un Oscar. Uno de los dos que obtuvo. Kirk Douglas se lo encargó afrontando que le hundieran su carrera como les pasó a otros.  Pocos se levantaron, por cierto, a gritar “Yo soy Espartaco” con todos los perseguidos.  Pocos, pero notables. De forma que constituyeron el germen para que la ominosa época del Macartismo acabara… aunque sin responsabilidades penales, solo por declive.

No es una historia del pasado. Arthur Miller escribió por aquellos días  precisamente sobre “Las Brujas de Salem” utilizando los juicios que se sucedieron en 1692 en Massachusetts como alegoría de la  “ Caza de rojos” del Macartismo. Borrando la memoria de las atrocidades anteriores cada día, la lucha contra la libertad asiste hoy a otra de sus batallas cruciales. Los ciudadanos parecen contemplar indiferentes al aumento exponencial de la ultraderecha e incluso el fascismo sin paliativos en plena Europa, en numerosos parlamentos ya. Otro descarrío como Donald Trump se dispone a enfilar su camino a la Casa Blanca como candidato ya único del Partido Republicano. Y allí vemos al obediente rebaño, ungido de lobo fiero,  agrediendo a quienes les marcan sus pastores. Incluida la negación de socorro, por ejemplo, a los refugiados.  Los que nos trajeron hasta aquí, los causantes de la crisis, los que no supieron afrontarla, como mando y solución.

Y qué decir de la España en eterna campaña electoral y bajo el gobierno, aún, del PP. Ese partido, inmerso en la corrupción, que ha empleado la legislatura en sembrar de mordazas el ordenamiento jurídico mientras practicaba precisos recortes sociales y aumentaba la Deuda Pública a nivel de soga al cuello. Varios periodistas ya han sufrido sus rigores. El irracional Macartismo de hoy se lanza desde los púlpitos de las ondas, las televisiones o la prensa. Se diría que está en vigor un Comité de Actividades Antiespañolas, que básicamente consisten en ser de izquierdas, pensar, no resultar demasiado convencional y cuestionar los privilegios de una minoría a costa de los demás. Cuentan hasta con patéticos bonobos que señalan a quién disparar, como hizo Jiménez Losantos con varios políticos de Podemos, sin la menor consecuencia judicial. O con otros similares que llevan escrita en la expresión el servilismo y el lucro que su actitud les proporciona.

Con políticos como el director de la Policía, Ignacio Cosido, que se ha atrevido a calificar de “amenaza a la democracia” a Podemos, en la cadena de los obispos13Tv, y que aún sigue en el cargo. Su correligionario, Rafael Hernando, portavoz del PP, diciendo: “A Sánchez le ha movido la ambición, a Iglesias sus intereses en Irán y Venezuela y a Rivera las mentiras”. A su homólogo del PSOE “acusando a Podemos de ser la vieja izquierda comunista”, como haría textualmente el propio McCarthy. Albert Rivera, su socio de los últimos meses, vuelve a recordar “lo antiguo” que es “el comunismo”, alternando con la eterna cantinela de Venezuela. Y es que el discurso oficial retoma a IU como amenaza comunista. Y ABC remata la faena con una desorbitada columna de Gabriel Albiac en la que habla de “la alianza Garzón-Iglesias” como “el rancio estalinismo y el juvenil fascismo” que parece ser le recuerda a “el reparto militar del continente entre Stalin y Hitler”.Y todos ellos se quedan tan anchos. Y sus seguidores también.

 Cuesta creer que personas con un mínimo de inteligencia y de honestidad puedan engullir este cúmulo de despropósitos. Al punto, de sumarse a las filas de estos ejércitos y combatir lo que les indican. Al igual que aquél que remojó a Dalton Trumbo, mentes blandas sueltan un Venezuela cada vez que se les nombra a Pablo Iglesias o cualquier miembro de Podemos. Pronto dirán también “comunista estalinista y fascista” a Alberto Garzón al que empiezan a temer electoralmente. Parece mentira pero ocurre. Personas hechas y derechas, capaces al menos de llevarse la comida a la boca con la cuchara, responden como activados por un botón al mecanismo dictado, la misma asociación: Venezuela, Venezuela, convertida en el cúmulo de ni se sabe cuántos males superiores al resto del planeta. Sin preguntarse siquiera por qué, este país latinoamericano cuenta con noticias diarias en los medios españoles, de repente, desde que nació Podemos.

España retrocede a grandes zancadas mucho más allá que a los tiempos de Las Brujas de Salem: vamos directos a la Inquisición de los Torquemada. Un país serio no se puede permitir contar en la judicatura con una fiscal como Marisa Morando que este jueves llamaba puta  ( “Las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser, pero…” )  a la portavoz del Ayuntamiento de Madrid Rita Maestre por el alucinante caso en el que ha sido condenada: el de su protesta en sujetador en una capilla de la Universidad Complutense cuando era estudiante. Y en absoluto tampoco el llevar detenidos y mantener encausados con duras medidas cautelares a unos titiriteros que denunciaban montajes policiales con una ingenua pancarta. Ni que se vea en problemas un actor como Alberto San Juan por arriesgarse a evidenciar lo absurdo de ese caso representando otra vez la obra.

Todas las libertades están en riesgo, cuando no perdidas algunas. Los ataques homófobos -en Madrid particularmente- van en aumento, porque a los retrógrados ultraderechistas les preocupa mucho con quién se meten otros en la cama. En Tarragona hace unos días, dos activistas antitaurinas fueron apaleadas y pateadaspor seguidores de “La Fiesta”, acaudillados por una Hedda Hooper local, de la que tantos ejemplos tenemos en España. Mientras la chusma de la plaza no movió ni un dedo para evitarlo y llegó a jalear a los agresores. Cuesta creerlo, sí. Entrar en lo que pasa por esas cabezas. Parece imposible que individuos de la especie humana sientan y actúen así contra quien no coinciden con sus atavismos.  Y , en la misma línea, asombra ver a auténticos mostrencos creerse superiores por pertenecer a la raza blanca y a países europeos no proscritos. El racismo también está aumentado. Como el machismo.

El peligro reside en esas personas que se niegan a sí mismas la capacidad de razonar. No se explica la falta de curiosidad intelectual, social, humana, que lleve a indagar qué persiguen con todo ello, a quién beneficia y quién pierde. A dudar al menos de quienes claramente por un plato de lentejas  perjudican al conjunto de la sociedad. A pensar en las consecuencias de sus propias actitudes. Ni que aprecien tan poco la libertad y los derechos.

Cada paso cuenta, cada avance, cada retroceso. “La historia no devolverá jamás la razón que hoy se nos lleva. Cada milímetro que el mercado y el capital ganen a la razón hará falta luego reconquistarlo, contra la historia, con los mismos esfuerzos con los que en su día se le arrancaron”, escribía en un libro divulgativo el filósofo de moda: Carlos Fernández Liria.

Siglos de destrozos contra la libertad, sí. Y siempre alguien se levanta y, una vez más, logra forzarla para que pueda ser, como concluía Labordeta.

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Breve historia del consumismo

 

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Lo que hay detrás de la ingente deuda pública de Europa

La oficina de estadística europea, Eurostat, acaba de publicar los datos oficiales de las finanzas gubernamentales de 2015 que, como en años anteriores, pueden servir para mostrar lo que hay oculto detrás de la cifra gigantesca de deuda pública que se va acumulando en Europa.

Según los últimos datos publicados, la deuda pública de los 28 gobiernos de la Unión Europea asciende a 12,44 billones de euros (lo que supone el 85,2% de su PIB) y la de los 19 de la Eurozona suma 9,44 billones (el 90% del PIB).

Entre los diferentes países destacan la deuda pública de Italia que es de 2,17 billones de euros (132,7% PIB), la de Alemania (2,15 billones de euros, 71,2% PIB), la de Francia (2,09 billones, 96% PIB), y la de España (1,07 billones, 99,2% PIB) y, fuera del euro, la del Reino Unido (2,26 billones, 89,2% PIB).

Estas cifras abultadísimas son las que se utilizan para mostrar que se está alcanzando un nivel insostenible de deuda pública que obliga a hacer recortes que se aplican sobre todo en gastos sociales de la mano de las mal llamadas políticas de austeridad. Unas políticas justificadas por la alta deuda pero que, como es lógico que ocurra al reducir el dinamismo de las economías, lo que han hecho es que haya más deuda pública ahora que cuando comenzaron a aplicarse. Concretamente, en 2015 había 5 billones más de deuda pública que en 2007 y 2,4 billones más que en 2010.

Pero los comentaristas oficiales y los economistas neoliberales no suelen mencionar con semejante preocupación lo que hay detrás de esta deuda pública que alcanza niveles tan elevadísimos. Y más concretamente, apenas hablan de la impresionante factura que suponen los pagos por intereses que tienen que realizar los gobiernos al estar financiados por los mercados y no por un banco central que actúe como tal y preste a los gobiernos.

Los 28 estados de la Unión pagaron en 2015 en su conjunto 335.347 millones de euros en concepto de intereses y los 19 de la Eurozona 250.775 millones.

Desde 1995 a finales de 2015 entre todos los países de la Unión Europea han pagado 7,18 billones de euros en intereses y los 19 de la Eurozona 5,7 billones de euros.

Eso significa que por cada 100 euros de deuda publica acumulada en el conjunto de la UE (28)  hasta finales de 2015 más de la mitad, exactamente 57,6 euros, corresponden a intereses. Y en la Eurozona, esa proporción es de 60,5 euros de intereses por cada 100 de deuda pública en 2015.

Los diferentes países se mueven más o menos en esa mismas magnitudes como se puede ver en el cuadro que se acompaña.

En Italia, el 76,2% de la deuda actual se debe a intereses y éstos representan el 150,2% del incremento que tuvo su deuda pública entre 1995 y 2015.

En España, el pago de intereses representa el 44,4% de nuestra deuda pública total a finales de 2015, y desde 1995 a 2015 hemos pagado intereses que representan el 61,37% del incremento de deuda pública entre esos años.

La situación se podría calificar simplemente como surrealista, como un completo absurdo si no fuera porque en realidad hay una razón poderosa que explican su por qué: llenar sin límite el bolsillo de los banqueros.

Digo que engordar la deuda pública a base de pagar intereses es absurdo porque los gobiernos podrían financiarse lo mismo que el Banco Central Europeo financia a los bancos privados, prácticamente sin coste alguno, al 0%.

En el cuadro se puede ver que la deuda que tendrían los gobiernos si se actuara así sería mucho menor que la que hasta ahora se ha acumulado. En España, si no hubiera que pagar intereses, nuestra deuda pública no sería del 99,1% del PIB de finales de 2015 sino del 55%. En el conjunto de la Eurozona en lugar del 89,9% del PIB sería del 35,5% y exactamente ocurriría en el resto de los países.

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Pagar toda esta ingente cantidad de dinero a los bancos privados es innecesario y completamente absurdo porque, en contra de lo que la gente cree por culpa de las mentiras de muchos economistas y políticos, los bancos no tienen que renunciar a nada para financiar a los gobiernos ni han de disponer previamente el dinero para prestárselo: simplemente lo crean de la nada, lo mismo que hacen cuando prestan a empresas o individuos particulares, y para colmo manipulando a sus anchas, junto a los fondos de inversión, los tipos de interés a los que financian (Una explicación más detallada de cómo crean el dinero los bancos en Los intereses de los préstamos bancarios: ¿qué justificación tienen y por qué no deberíamos pagarlos?).

Precisamente porque el dinero con el que los bancos centrales financian a bancos privados o a los gobiernos viene de la nada es por lo que puede prestarse (como ahora hacen muchos bancos centrales) prácticamente sin interés.

Los economistas neoliberales dicen que eso no podrían ser así porque se desencadenaría una inflación gigantesca dado que los gobiernos pedirían prestado sin cesar pero este argumento es una completa estupidez. Primero, porque los bancos centrales limitarían su financiación al gasto público que fuese necesario para mantener en equilibrio la economía y, segundo, porque la historia ha demostrado que el dinero es mucho más peligroso en manos de la banca privada que en la de los gobiernos a la hora de crear burbujas y crisis financieras, naturalmente, siempre que los gobiernos estén sujetos al control del que ahora se carece precisamente para que puedan ayudar sin límite a los bancos privados y a las grandes empresas.

Eso es lo que nos lleva a decir que no se trata solo de una situación absurda. Se trata de un privilegio injustificado del que goza la banca privada en perjuicio de la población en su conjunto, de un robo legalizado y consentido que sobrecarga y mata a las economía, que destruye empleos y riqueza y que provoca crisis e inestabilidad social constantes.

Hay que acabar cuanto antes con el sistema (llamado de reserva fraccionaria) que permite a los bancos crear dinero de la nada produciendo burbujas y sobreendeudamiento constantes, y hay que disponer de bancos centrales que financien a los gobiernos con buen criterio y garantizando el buen funcionamiento de las economía y el uso razonable de los gastos del estado.

 

Fuente

Kamikazed Staff

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