Archivos Mensuales: octubre 2016

Los poderes oligárquicos…y otras minucias.

 

 

Anuncios

Adopción

Una maestra estaba estudiando con su grupo de primer grado la pintura de una familia. En la pintura había un niño que tenía la piel de color diferente al resto de los miembros de la familia. Uno de los niños del grupo sugirió que el niño de la pintura era adoptado. Entonces, una niña dijo: Yo sé todo de adopciones porque soy adoptada.
¿Qué significa ser adoptado?, preguntó otro niño.
Significa – dijo la niña – que tú creces en el corazón de tu madre en lugar de crecer en su vientre.

El niño y la transfusión de sangre

Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un hospital, conocí a una niña llamada Liz que tenía una extraña enfermedad. Su única oportunidad de sobrevivir era recibir una transfusión de sangre de su hermano de cinco años, quien había sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad. Había desarrollado anticuerpos necesarios para combatirla exitosamente.

El doctor explicó al niño la situación, y le preguntó si estaría dispuesto a dar sangre a su hermana. Yo lo vi dudar, pero solo un segundo después contestó: “Sí, lo haré”

Mientras la transfusión continuaba, él miraba sonriente a su hermana, y vi cómo el color rojizo volvía a las mejillas de ella. Entonces la cara del niño se puso pálida, su sonrisa desapareció, y fue entonces cuando preguntó al doctor: “¿A qué hora empezaré a morirme?”.

El helado de chocolate

En los días en los que el precio de un helado era algo razonable, un niño entró en una heladería y se sentó en una de las mesas. La dueña se aproximó a él para ver qué quería. “¿Cuánto cuesta un helado de chocolate con almendras, señora?”, preguntó el chiquillo. “Cincuenta centavos”, respondió ella. El niño contó las monedas que llevaba en su mano y volvió a preguntar: “¿Y cuánto un helado de chocolate sin almendras?”. La dueña tenía mucho que hacer y empezaba a desesperarse. “Treinta y cinco centavos, muchacho”, contestó de mala manera. “Bien, póngame uno de chocolate sin almendras, por favor”.

Unos minutos después el niño terminaba su helado, pagaba en caja y se marchaba. La dueña volvió a la mesa para limpiarla, y allí encontró un plato, una cuchara, una servilleta usada y quince centavos…su propina.

 

PSOE: un ciclo cerrado

los-que-mandan

Entretenidos y expectantes nos querían, y entretenidos y expectantes hemos estado. Es verdad que unos más que otros. Las decisiones no se producen por el deseo de quien las espera. Las deciden los que son soberanos. No es que estuviera escrito en las estrellas –nada de lo humano se escribe tan lejos- pero casi. Las razones por las que el PSOE se entrega en brazos del PP son las mismas que explican el comportamiento racional de los grupos que buscan maximizar su utilidad material, sea una empresa multinacional, una ONG o la mafia: el interés personal y cortoplacista de quienes pueden tomar las decisiones. De ahí que no era conveniente que opinaran las bases. De ahí que hiciera tiempo que el resultado estaba cantado.

Algunos llevamos muchos meses diciendo con claridad que el PSOE iba a entregar el poder al PP. Que la corrupción daba lo mismo. Que por coherencia ideológica, los que mandan en el PSOE iban a hacer lo que están haciendo los suyos en Alemania –gobernar con Merkel-, poniéndose al servicio del neoliberalismo, del bipartidismo y del desmantelamiento de los derechos laborales, que es la verdadera pelea. La única variable diferente es que en España existe Podemos, lo que obligaba al PSOE a algunas maniobras para desviar las culpas e intentar achacarle toda la responsabilidad a otros. Precisamente lo que nos les ha salido. Y mira que han intentado que Podemos se echara en brazos de sus estrategias buscando, incluso, ver si se rompía. Pero Podemos ha demostrado ser un partido con mucho más alcance del que le conviene al bipartidismo. ¿Van a seguir los medios diciendo que Podemos tiene que ponerse a la rueda del PSOE de la gestora?

Quizá lo que más molesta de la elección de hoy al PSOE y al grupo PRISA es que, solos con ellos mismos, ya no puede echarle la culpa a terceros. La hipótesis de Pablo Iglesias –en el PSOE han mandando durante todo este tiempo lo que querían alguna suerte de gran coalición- era correcta. De haberse subordinado Podemos al acuerdo PSOE-Ciudadanos, le hubiera correspondido la culpa de cualquier desenlace, fuera éste el que fuera. No subordinarse a un PSOE volcado al neoliberalismo es la premisa para que Podemos pueda, por el contrario, ser el principal partido de la oposición a la vergonzante gran coalición hoy ya desenmascarada. Era, por tanto, la premisa que estaba ahí desde que nació Podemos. Sólo la profusión de elecciones -siete en dos años y medio- hizo que se despistara. Pero ya está otra vez en el camino.

La decisión tomada por el Comité Federal del PSOE este domingo la hubiera tomado igual hace unos meses si Sánchez hubiera intentado entonces un gobierno con Iglesias. Conocedor de que tenía las manos atadas, Sánchez intentó forzar unas terceras elecciones donde, su propuesta de negociación con Podemos –nunca siquiera iniciada-, no buscaba realmente un gobierno alternativo sino ganar tiempo y poder vender en su partido que en unas terceras elecciones podría vapulear a Podemos al echarle la culpa de la repetición de los comicios. Como los barones tampoco confiaban demasiado en Sánchez, decidieron tomar el camino de enmedio. Una intervención de Felipe González desde Chile bastó para que la cabeza del prometedor Secretario General colgara en una pica delante del castillo de los Lannister. Y Pedro Blanco, entonces, resucitaba. Y luego los de Juego de Tronos son los de Podemos..

El PSOE ha completado hoy el ciclo que arrancó con la reconversión industrial en 1983, continuó con la entrada en la OTAN en 1986, fue consolidándose con las privatizaciones durante los noventa, se aderezó con la corrupción de los 14 años de gobierno de González, y alcanzó su madurez con los ajustes que puso en marcha Zapatero en 2000 (más privatizaciones, recortes a funcionarios, congelación de pensiones, frenazo de la ley de dependencia, reforma laboral, golpe duro a las cajas de ahorro, freno de la inversión y del gasto social). La abstención del PSOE, que entrega el gobierno al PP de la Gürtel, la Púnica, Rato, Bárcenas, Cotino, Fabra, Granados, González, De la Serna, Arístegui, Matas, maridos de Mato, Cospedal, Aguirre, Cifuentes, Pokémon, Dívar, Blasco, Tarjetas Black, saqueo de Bankia, etc., etc.,etc., culmina el viaje de la socialdemocracia española en la estela de la socialdemocracia europea, camino de la insignificancia al disputar a la derecha el programa neoliberal. Porque la gente suele preferir el original a la copia.

La deriva del PSOE –como la de El país– ya no es deriva: es un camino decidido. Es deriva sólo como la de aquella persona que insiste en darle otra oportunidad a su pareja mientras que ésta no hace otra cosa que reiterar el daño con su hacer y su decir. Los militantes del PSOE no van a poder seguir simplemente deseando. El PSOE se empeña en parecerse al PP, y PRISA se empeña en parecerse al ABC o a veces, incluso, a 13TV. El problema es que el grupo PRISA –en cuyo consejo editorial están Felipe González y Rubalcaba junto a Cebrián- lleva dictando al PSOE desde hace demasiado tiempo lo que tiene que hacer. CaixaBanca, Banco Santander y el HSBC –bajo la lupa de las autoridades fiscales de medio mundo- son los accionistas de PRISA. ¿Qué puede por tanto esperarse? Y, me temo, accionistas también del PSOE. El Sultán qatarí Al Kawari es accionista de PRISA y por eso El país nunca va a hablar de las condiciones de semiesclavitud de los trabajadores que levantan los estadios de futbol. De la misma manera, el PSOE no va a hablar de los vídeos de Felipe González pidiendo favores a un bróker iraní ni va a ver en la corrupción del PP razones de peso para negarles la investidura. Cuando desde el PSOE se deja caer que puede existir un dossier sobre Sánchez para frenar cualquier movimiento, no se aleja mucho de las prácticas que vemos en Los Soprano. El mundo de los negocios es así de inclemente.

¿Vamos a seguir viviendo la mentira de tener que escoger el mal menor? Entre Donald Trump y Hillary Clinton, parece evidente que un demócrata tiene que escoger a Clinton. Apoyar a Trump por aquello de que cuanto peor mejor es una estupidez. Cuanto peor, peor, como se vio en los años treinta, y el anhelo de Trump de imitar a Putin puede terminar en una catástrofe, incluyendo una enemistad bélica entre los dos neotarzanes donde ahora sólo afloran cartas de amor. Pero eso no hace buena a Clinton, cuya única posibilidad de salvación vendrá de los seguidores de Sanders a los que la presumible primera Presidenta de los EEUU ganó con malas artes. Pero ¿hay algún Sanders en el PSOE? Porque Madina, frente a quien Díaz y González se inventaron a Sánchez, ha votado a favor de la abstención. Pero el PSOE y El país dicen que algunos estamos en los límites de la democracia solo porque recordamos la historia del PSOE. O porque recordamos que se está haciendo muy largo el franquismo. Y ¿no es verdad? De lo contrario, ¿cómo es posible que alguien que ha sido grabado inventándose pruebas contra adversarios políticos, amigo, para más INRI jurídico, de vírgenes y de ángeles, como Fernández Díaz, pueda seguir siendo Ministro del Interior? ¿Y que pueda seguir siendo Presidente alguien que manda mensajes a la cárcel pidiéndole al tesorero de su partido que oculte pruebas? Qué poco pasado resisten estos demócratas de toda la vida.

Hace dos años dije que llegaría un momento en el que el PSOE tendría que escoger entre el PP y Podemos. Y que si escogía al PP, terminaría como el PASOK o el Partido Socialista Italiano. Pues ahí está el resultado. Pero no piensen que hay mucho genio detrás. Con gente como Felipe González todavía mandando no crean que son tan complicados los análisis.

 

Fuente

El PSOE y Ciudadanos hacen presidente a Mariano Rajoy

Mariano Rajoy ya es presidente. Gracias al voto favorable de Ciudadanos y a la abstención decretada en el PSOE –algunos han empleado la fórmula “por imperativo”; otros, 15, se han mantenido en el no–, Rajoy sale reelegido después de más de 300 días en funciones y con una Cámara de 349 diputados tras la renuncia de Pedro Sánchez a su escaño este sábado por la mañana. Nada más concluir la votación, el presidente señalaba que hay “mucha tarea por hacer” y prometía “responsabilidad” volviendo a dejar claro que la espera de todos los grupos parlamentarios. Antes de anunciar a sus nuevos ministros, Rajoy ha decidido cogerse el puente aunque se quedará en Madrid.

A pesar del aprobado raspado con el que Rajoy ha logrado su objetivo y de sus promesas de humildad de los últimos días, el conservador ha querido poner los puntos sobre las íes y dejar claro que quien manda a partir de ahora vuelve a ser él.  Sabedor de que el papel de Ciudadanos es el de acompañante en las reformas y de que el PSOE vive su particular desgarro, Rajoy ha dejado claro que la ilusión de parte de la oposición de derogar sus leyes más polémicas no la tolerará. Y que ahora necesita la misma colaboración para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado. “Hemos sobrevivido a 300 días de gobierno en funciones, pero no podríamos sobrevivir a un gobierno que no gobierne porque le faltaran apoyos o le sobraran obstáculos. El precio sería ruinoso”, ha advertido.

El socialista Hernando intentó marcar el terreno ya antes de votar. Media hora antes de inclinarse mayoritariamente por la abstención que le permite volver a La Moncloa, el portavoz amenazó con que su partido haría una “firme oposición”.  “No es el presidente que España se merece. Ni usted ni su proyecto merece nuestra confianza”, declaró. Albert Rivera, que llegó a citar a John Fitgerald Kennedy para pedir confianza el el futuro, también se permitió tranquilizar a un Rajoy poco nervioso. “Si cumple las condiciones de Ciudadanos, todo va a ir bien”, le dijo.

El líder de Unidos Podemos ha resumido “la triple alianza” que ha aupado a Rajoy como “el viejo país”. Como contraste, los suyos, que, ha aseguró, llegarán a gobernar y a dibujar un “nuevo país”. La bronca llegó con la intervención de Gabriel Rufián, de ERC. El independentista consiguió enfadar a las tres bancadas al completo al criticar con dureza a los socialistas, a los conservadores y a Ciudadanos, a cuyo líder llamó “maese cuñado”. Antes, había calificado a Susana Díaz de “cacique” y se había referido a Felipe González como “Gonzalex”.

Rajoy negó que haya pedido “un cheque en blanco”, sino que se limitaba a “reclamar un Gobierno”. Pero las promesas de diálogo han ido acompañadas de seguridad en que es él quien tiene la sartén por el mango y no pretende “cambiar nada” sino “perseverar”. Del mismo modo, ha recordado que si no le permiten aprobar unos Presupuestos Generales del estado, no servirá de nada, y que no tiene la menor intención de dejar que se deroguen las leyes que ha promulgado en la primera legislatura

“Sería inútil someter a negociación la unidad de España, la igualdad de los españoles y nuestros compromisos europeos. No pretendo acceder al Gobierno para derribar lo construido, se puede mejorar pero no su demolición”, ha afirmado. “No tiene ningún sentido liquidar todas las reformas”, ha subrayado. Cuidado con las derogaciones de las normas que han sido útiles”.

Fuente

Populismo moderno

 

ave_58377_la_eterna_lucha_de_este_pais

 

La (verdadera) teoría del chorreo explicada de manera sencilla

 

chorreo

 

Las consecuencias de la gentrificación y de la turistificación de las ciudades en EEUU y España

lavapiess

Lo que los turistas que visitan Nueva York suelen desconocer es que el Nueva York que han visitado es solo una parte de la ciudad de Nueva York. Esta es una ciudad de cerca de 8,5 millones de habitantes. En cambio, lo que el turista cree que es Nueva York es, en realidad, Manhattan, una enorme isla habitada por 1,6 millones de personas. Pero la mayoría de los ciudadanos de Nueva York vive en los territorios que rodean Manhattan, es decir, en Brooklyn, Queens, Bronx, Long Island y otros distritos donde vive la clase trabajadora de esta ciudad. En Manhattan vive la burguesía, pequeña burguesía y clase media profesional de renta alta. La clase trabajadora, que es la mayoría de la población, no puede vivir, sin embargo, en Manhattan: el precio de la vivienda, enormemente caro, no se lo permite.

Las causas políticas de la gentrificación

Por extraño que parezca, la estructuración social de la ciudad de Nueva York no siempre fue tal como la describo. En realidad, ha ido evolucionando, estratificándose por clase social de una manera más y más acentuada a medida que pasaba el tiempo, como resultado primordialmente de la aplicación de políticas públicas que han ido variando en respuesta a cambios en las relaciones de poder existentes en el gobierno municipal y estatal (y también en el poder federal). Nueva York fue gobernada durante muchos años por alcaldes progresistas que, entre otras medidas, habían controlado el precio de los alquileres (rent control) en toda la ciudad, incluida Manhattan. El Partido Demócrata había sido el partido gobernante durante la mayor parte del periodo que siguió a la II Guerra Mundial. Ello cambió a partir de los años ochenta. El Partido Republicano (considerado la derecha en EEUU) gobernó a partir de entonces durante amplios periodos. Y lo que es incluso más notorio es que el Partido Demócrata fue derechizándose cada vez más, financiándose con fondos procedentes de las grandes empresas, incluidas las financieras (Wall Street), situadas en Nueva York, convirtiendo a los aparatos del partido, gestionados por personalidades de la clase media profesional (individuos con educación universitaria y educación superior), en meros servidores de tales intereses, entre los cuales los financieros y los inmobiliarios fueron particularmente influyentes en las instituciones representativas municipales.

La captura del aparato del Partido Demócrata por parte de los intereses financieros radicados en Wall Street, en Manhattan, significó un cambio enorme en las políticas del Ayuntamiento de Nueva York. Fue la base de lo que se conoce en EEUU como “gentrification” (o gentrificación en castellano), que podría traducirse como el aburguesamiento de Manhattan. Una medida de gran calado que facilitó la gentrificación fue la práctica eliminación del control de los precios del alquiler, quedando reducido a una parte muy menor de Manhattan. Y con ello, esta parte de Nueva York pasó a ser la zona del 10% de la ciudadanía neoyorquina con mayores ingresos. Y la clase trabajadora de Manhattan se tuvo que desplazar a vivir a los suburbios y distritos periféricos. Cada mañana, de 6 a 9, los metros que unen los suburbios con Manhattan están llenos a rebosar con los trabajadores que son los que garantizan que Manhattan funcione. Y lo mismo ocurre de 6 a 9 de la tarde, cuando regresan a sus casas.

La turistificación es la otra cara de la gentrificación

Este aburguesamiento de Manhattan fue acompañado por su conversión en un centro de atracción turística mundial, que dio gran vitalidad al comercio orientado hacia los turistas. Manhattan pasó a ser un centro turístico a nivel mundial, convirtiéndose en la capital del comercio (y de la especulación). La gentrificación fue mano a mano con el aumento del turismo y del comercio. La “turistificación” y la “gentrificación” (las dos caras de la misma moneda) expulsaron así a las clases populares de Manhattan, de tal manera que las desigualdades por territorio en Nueva York (entre el centro y la periferia) se convirtieron en las más elevadas en el mundo (mayores que las existentes en Haití, el país más desigual del mundo).

Una consecuencia de ello es que el precio de la vivienda (tanto de propiedad como de alquiler) en Manhattan es solo accesible para una minoría que va haciéndose cada vez más pequeña, con una gran invasión del mercado de la vivienda por parte del capital especulativo procedente de todo el mundo, que invierte y especula en el sector inmobiliario y que está orientada primordialmente hacia el 10% de la población (el grupo más pudiente de la ciudad) que vive en Nueva York.

Ni que decir tiene que este crecimiento de las desigualdades por clase social (que se traduce en desigualdades por territorio) ha creado un gran rechazo entre las clases populares hacia las políticas municipales, que se ha traducido en grandes movilizaciones que han determinado un cambio muy notable del gobierno municipal, con la elección de uno de los alcaldes más progresistas que ha tenido Nueva York, el Sr. Bill de Blasio, perteneciente a la rama de izquierdas del Partido Demócrata. Parte de este movimiento de rechazo al establishment político (tanto republicano como demócrata) explica también el éxito a nivel federal del candidato socialista Bernie Sanders (que ganó en 22 Estados de los 50 existentes en las primarias del Partido Demócrata) y del candidato Trump, que ganó las primarias del Partido Republicano. Tanto Sanders como Trump proceden de la ciudad de Nueva York.

La gentrificación y turistificación en ciudades españolas: el caso de Barcelona

Una situación parecida está sucediendo en España en sus mayores urbes, como Barcelona y Madrid, expandiéndose también a otras ciudades. En Barcelona, la situación de gentrificación y turistificación está ya muy avanzada, habiendo alcanzado unos niveles que han provocado una protesta social. La “gentrification” está ya ocurriendo, y la invasión (y no hay otra manera de definirlo) de turistas extranjeros ha alcanzado unas dimensiones que están reconfigurando el carácter de la ciudad, tanto en su dimensión económica como en el aspecto social y cultural. Esta turistificación va acompañada de la gentrificación de la ciudad, con un aumento de los precios de las viviendas (tanto de propiedad como de alquiler) que imposibilita a la clase trabajadora y otros componentes de las clases populares poder vivir en la ciudad, expulsándolos a la periferia.

El turismo ha contribuido enormemente al encarecimiento de la vivienda, tanto de propiedad como de alquiler. Ha habido una compra masiva de casas por parte de compañías de capital riesgo (de carácter predominantemente especulativo), entre las cuales las empresas del bien conocido magnate y especulador, el Sr. George Soros (que compró 213 pisos en Diagonal Mar), merecen una mención especial. Un gran número de estos pisos han sido puestos al servicio del turismo, de tal manera que hay más habitaciones y camas turísticas en este tipo de empresas inmobiliarias dedicadas a pisos turísticos que en los hoteles o pensiones. Estos casos de alquiler turístico incomodan al vecindario de todos los barrios, desde los pudientes a los humildes.

Pero además de incomodar al vecindario, el crecimiento de los pisos turísticos se traduce en una escasez de pisos de alquiler para la ciudadanía normal y corriente, ya que conlleva unos precios prohibitivos. La discriminación positiva en el mercado del alquiler a favor del servicio al turista está realizándose a costa del bienestar de las clases populares, incluyendo amplios sectores de las clases medias, que vivían antes en barrios como el Eixample, que se está hoy gentrificando y turistificando, expulsando a sus habitantes.

¿Quién se beneficia de estos fenómenos?

El enorme poder e influencia política que los intereses corporativos, financieros e inmobiliarios han tenido en la ciudad (tanto a nivel del gobierno de la Generalitat, como en el gobierno municipal) han dificultado que los supuestos beneficios económicos del turismo favorezcan a las clases populares. En Barcelona es sorprendente ver que el turismo, uno de los sectores económicos más importantes de la ciudad, aporta muy poco a las arcas de las autoridades municipales (mucho menos, por cierto, que en Nueva York). Hoy el impuesto turístico (que en Barcelona va de 0,65 a 2,25 euros por noche) que se paga en hoteles y pensiones, es muy bajo en términos comparativos con otras ciudades. En Nueva York, por ejemplo, el pago a las arcas del municipio es de un 7% de la factura hotelera, cantidad mucho mayor que los 2,25 euros que se pagan como máximo en Barcelona, con la diferencia, además, de que en Nueva York los fondos van directamente al ayuntamiento (para los fines que este desee), mientras que en Barcelona el dinero que procede del impuesto turístico (solo 23 millones de euros en 2015 en el ámbito geográfico de la marca Barcelona) se comparte con la Generalitat, que es la que define el tamaño del impuesto, debiéndose, además, gastar solo en la promoción del turismo. Las cantidades recibidas por el ayuntamiento son mínimas, totalmente insuficientes para cubrir los gastos del ayuntamiento en los servicios consumidos por los turistas. El ayuntamiento está así subsidiando a los turistas, en lugar de estar los turistas contribuyendo al bienestar de la población, a través de los fondos públicos municipales.

Los enormes beneficios de los pisos turísticos

Hoy la rentabilidad de las inversiones en alquiler turístico es de las más elevadas en el mercado inmobiliario. Tiene, además, una de las tasas de ocupación más elevadas en el sector turístico (casi un 90%). Esta elevada rentabilidad explica que si un piso, en lugar de alquilarse por 750 euros, se dedica a usos turísticos (alquilándose por semanas o periodos cortos), el propietario puede conseguir 1.670 euros (que es, ni más ni menos, un 123% más). Como resultado de esta situación hay un incremento muy notable de pisos de alquiler para fines turísticos a costa del incremento del precio del alquiler para uso residencial. Y este incremento de los alquileres (como resultado de su creciente escasez) va parejo a un descenso de los salarios, lo que convierte el acceso a la vivienda en uno de los mayores problemas existentes esta ciudad. Es, pues, comprensible que exista un rechazo creciente entre las clases populares hacia esta Barcelona turística que está significando un coste elevado para su bienestar.

La aparición de nuevos ayuntamientos

Esta situación está conduciendo al surgimiento de nuevos equipos de gobierno en los ayuntamientos encabezados por Ada Colau en Barcelona y Manuela Carmene en Madrid –entre otros-, que muestran un rechazo hacia el modelo urbanístico, orientado, claramente en Barcelona, hacia el turismo. No hay ninguna duda de que esta situación exige una reversión y redefinición del llamado modelo o marca Barcelona. Y ello conlleva un cambio en las relaciones de poder en las instituciones del Estado (desde del nivel municipal al nivel autonómico y central), convirtiendo tales instituciones representativas en más afines a los intereses de las clases populares y menos a los intereses corporativos que han instrumentalizado tales poderes para su beneficio. Es interesante notar que incluso el Financial Times publicó (bajo la firma de uno de sus directivos, el Sr. Martin Wolf) un artículo (“Big energy decisions are best taken by government, not the market”, 16.09.16) en el que subrayaba que el sector de la vivienda (junto con otros, como el sector energético) es de tal importancia que no puede estar determinado por las fuerzas del mercado, sino que debe estar altamente regulado e intervenido por el poder público.

Cito al Financial Times porque la cultura económica de este país está tan derechizada que define como radicales y extremistas medidas que son de pleno sentido común. Las medidas que está proponiendo la alcaldesa Ada Colau son de mero sentido común, puesto al servicio de la ciudadanía, y muy en particular de las clases populares, que son la mayoría de la población que vive en Barcelona. Entre ellas está la de controlar el precio de los alquileres y la regulación del sector turístico, de manera que disminuya el sector inmobiliario dedicado al alquiler turístico, facilitando la oferta del alquiler comercial. También presionar para que los ayuntamientos tengan mayor protagonismo en la carga impositiva al turismo, entre otras medidas, propuestas todas ellas que podrían revertir el gran daño que se está produciendo hoy en Barcelona, que fue siempre punto de referencia (debido a su noble y heroica lucha popular por la libertad y la democracia), como también lo fue Madrid, para las fuerzas progresistas de todo el mundo.

 

Fuente

Algunos perversos convencionalismos sobre las pensiones

5303483631_f99c3f8acf_b-1920x0-c-f

Como el organismo humano que, tras un malestar inicial, acaba por adaptarse a los cambios climáticos y a unas condiciones de vida diferentes, también los pueblos se acostumbran de modo sorprendentemente rápido a las nuevas formas de dominación. Transcurrido un tiempo, la vieja generación, que con amargura compara un presente brutal con un pasado más feliz, empieza a morirse. Tras ella, educada ya en la nueva tradición, ha ido creciendo una juventud que con inconsciente naturalidad acepta los nuevos ideales como los únicos posibles.  (Stefan Zweig)

Anoto esta reflexión del escritor vienés en su libro Castelio contra Calvino dada su vigencia en el contexto actual. Hoy se está induciendo a las generaciones jóvenes a asumir, como si fuera una ley inexorable de la naturaleza, que vivirán peor que la generación de sus padres. Y, en concreto, que no tendrán pensiones en el futuro. En efecto, agoreros de distinto signo, pelaje y condición (aunque con el común denominador de nutrirse todos en el mismo pesebre) anuncian, un día sí y otro también, el gran colapso del sistema público de pensiones en 2050.

Según estos apocalípticos profetas de la quiebra de la Seguridad Social, en 2050 la población española estará tan envejecida que la relación entre beneficiarios y cotizantes hará insostenible el sistema de pensiones. Resulta de veras prodigioso que la grey de arúspices del futuro socioeconómico sólo vean encenderse luces de alarma en el tablero de mandos macroeconómico cuando se trata de las pensiones públicas.

Porque si, tal como sugieren estos lúgubres predictores basándose en las proyecciones demográficas, el problema va a ser de escasez de población activa en 2050, al faltar trabajadores no sólo entrarán en crisis las pensiones públicas, sino también las privadas. Pues, por la misma regla usada para afirmar que escasearán los cotizantes a la Seguridad Social, se deduce que también serán escasos los inversores en fondos privados.

Ante una crisis demográfica, las pensiones no serían más que una parte del problema. Porque, si faltan trabajadores, tampoco será posible atender las redes viarias, los aeropuertos, los hospitales o los centros de enseñanza. Apenas habrá maestras, médicos o enfermeros. Disminuirá asimismo el número de jóvenes vigorosos aptos para nutrir los cuerpos militares, policiales y de emergencia, que mantienen el Orden Público, la Defensa Nacional y la Protección Civil frente a incendios y otras catástrofes. Cuerpos que se quedarán en cuadro ante la falta de bomberos, policías y soldados de tierra, mar y aire.

Esa escasez de fuerza laboral no sólo afectará al sector público. Pues ¿de dónde va a salir la mano de obra que asegure el pleno funcionamiento de las fábricas, oficinas y comercios? Sin embargo, esta debacle general de la producción no parece inquietar a estas Casandras de vía estrecha. Lo que hace sospechar que, cuando únicamente se muestran preocupados por el futuro de las pensiones, exigiendo privatizar las pensiones, mienten con el mayor de los descaros.

Lo malo de todo este asunto es que la opinión pública ha aceptado ciertas extrañas convenciones. La primera de ellas, la de que todos los gastos del Estado —como las carreteras, por las que circulan tanto los trabajadores como los empresarios, banqueros y otras gentes de buen vivir— se costean con cargo a los impuestos generales. Un dinero que, casi en su totalidad, procede de las rentas del trabajo y del consumo de los trabajadores y sus familias, que componen la mayoría de la población. Otra convención ha establecido que las pensiones públicas han de ser sufragadas únicamente por el bolsillo de los trabajadores a través de sus cotizaciones.

De tales extraños convencionalismos se deriva una realidad perversa: los asalariados sufragan el coste de las Fuerzas del Orden que protegen la Seguridad de la Propiedad Privada —cuya porción más sustanciosa se acumula en pocas manos— mientras que los más adinerados no contribuyen a proteger la Seguridad Social de quienes dedican lo mejor de su vida a construir la fortuna de los ricos.

Necesitamos sanear estas convenciones sociales con visiones más saludables. Por ejemplo, la del economista Ravi Batra, que entiende que un fuerte sistema defensivo estatal debe servir para proteger la vida, la libertad y las propiedades de las personas frente a enemigos exteriores. O expresado de otra manera: el mantenimiento de unas fuerzas armadas beneficia al individuo en esos tres aspectos principales.

Por tanto, razona Batra, “Es un principio tributario tradicional que los impuestos que uno paga deben guardar proporción con los beneficios que recibe. Dado que todos valoramos en igual medida nuestra vida y nuestra libertad, pero no somos iguales desde el punto de vista de las riquezas que poseemos, lógicamente los ricos deberían soportar al menos la tercera parte del gasto militar. O dicho con otras palabras: si el gasto de defensa proporciona tres beneficios principales, a saber, la protección de la vida, de la libertad y de la propiedad, la tercera parte de dicho gasto debe ser soportada por los dueños de las propiedades”.

Una lógica similar, según Batra, puede aplicarse a lo que gasta el Gobierno en la lucha contra la delincuencia, ya que en este caso los beneficios son muy parecidos. O sea que la tercera parte del gasto estatal en defensa y justicia debería cubrirse mediante el mencionado impuesto federal sobre la propiedad. Si bien ciertos tipos de propiedades deberían quedar exentos: las necesidades de la vida cotidiana, esto es, la vivienda habitual, el coche, el vestido, los muebles, etc. En cambio, las acciones, los títulos, las cuentas de ahorro, las fincas comerciales y demás por el estilo deberían ser objeto de un gravámen progresivo. Y la escala debería calcularse de tal modo que lo recaudado por tal concepto equivaliese al tercio del gasto en defensa y lucha contra el crimen.

Que conste que es una idea ya apuntada en 1737 por Benjamin Franklin, figura destacada en la historia de los Estados Unidos. Refiriéndose a la necesidad de mejorar el servicio de vigilancia de la ciudad de Filadelfia, Franklin considera que debe haber mayor equidad a la hora de contribuir al pago de los mismos. En este sentido, redactó un documento en el que, además de reclamar una mejor formación de los agentes, insiste “particularmente en la desigualdad de aquella tasa de seis chelines que se pagaba a los alguaciles con respecto a las condiciones económicas de aquellos que tenían que pagarla, pues un ama de casa viuda cuya propiedad, que debía ser vigilada por el respectivo alguacil, probablemente no llegaba al valor de cincuenta libras, pagaba lo mismo que el más rico de los comerciantes que tenía en sus almacenes bienes por valor de miles de libras. En general, propuse que para hacer una vigilancia más efectiva debía contratarse a hombres cualificados que se ocupasen exclusivamente de eso; y como una manera más equitativa de soportar la carga, establecer una tasa que estuviese en proporción a la propiedad”.

El sistema público de pensiones no está amenazado por la demografía, sino precisamente por el hecho de que sus fuentes de ingreso provengan únicamente de las cotizaciones de las personas laboralmente empleadas cuyo número disminuye día a día. Cada vez hay menos empleo, y gran parte del mismo se desarrola en condiciones de precariedad. A peores salarios, peores cotizaciones a la Seguridad Social.

Por circunstancias tecnológicas y socioeconómicas, el volumen global de empleo disponible en el sistema productivo de un país desarrollado es decreciente. Es un hecho innegable que, a medida que avanza el progreso tecnológico se produce una avería en el artefacto social del empleo.

En el Foro de Davos 2016, las élites económicas del mundo allí reunidas manejaron un estudio que alerta sobre la destrucción de empleo a corto plazo en las 17 principales economías. Es un primer efecto inmediato de la Cuarta Revolución Industrial derivada de la. digitalización de los sistemas de producción. El documento de Davos analiza las transformaciones que la economía mundial y el mercado de trabajo padecerán en el próximo lustro. Entre sus advertencias se afirma que, a causa de la automatización, se perderán unos siete millones de empleos “de oficina”. El estudio predice el desarrollo en las áreas de inteligencia artificial, robótica, nanotecnología e impresión 3D.

Es preciso, por tanto, lograr que las empresas coticen también por los puestos de trabajo automatizados y robotizados. Junto a las fábricas que emplean robots en la producción en lugar de empleados humanos, deben cotizar también los autoservicios: hipermercados, gasolineras y cajeros automáticos.

Todo ello requiere una gran movilización social que exija reformas socioeconómicas en este sentido. Mientras tanto, hay algo que los pensionistas con buena salud, sin obligaciones laborales ni temor a ser despedidos por afiliarse a un sindicato, deberían movilizarse para defender sus pensiones reivindicando la subida del Salario Mínimo Interprofesional. Lo que beneficiaría tanto a los jóvenes como a la caja de la Seguridad Social.

¿Os acordáis del lema: “no soy ecologista, soy egoísta”. Pues lo mismo.

 

Fuente

Kamikazed Staff

Party People

Café de Papel

Historias que vale la pena compartir

Te miro me miras... Nos miramos

El blog de María G. Vicent

Nonet

Unas palabras especialmente para ti....

LA ZONA TRIBAL

.......ELIGE BIEN LAS PIEZAS DEL PUZZLE

Las termitas del cielo

Entropía callejera

#Barbanza

Mirada subjetiva de las noticias, con mucha picardia e ironía en #Barbanza

QUEBRANTANDO EL SILENCIO

.......ELIGE BIEN LAS PIEZAS DEL PUZZLE

風俗に生かされている

風俗に生かされている男の風俗探検!いろんな地域、いろんなジャンルの風俗を好き嫌いせず体験していきます。